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El gran bazar de órganos a la venta

octubre 17, 2011

Susanne Lun­din — Al-Jazeera

Lista de Pre­cios — Trá­fico de Órganos

Hace algu­nos días, una amiga mía, inves­ti­ga­dora médica y facul­ta­tiva en un hos­pi­tal sueco, reci­bió una oferta sor­pren­dente en su casi­lla de correo electrónico:

Escrita en mal inglés, la misiva decía: “Me llamo Alex. Soy euro­peo, de 31 años. Nunca he tomado alcohol y no he fumado ciga­rri­llos. Mi san­gre es 0 y tengo buena salud. Si usted nece­sita un tras­plante de hígado estoy dis­puesto a entre­gar parte de mi hígado, pero quiero reci­bir una com­pen­sa­ción con­si­de­ra­ble por hacerlo.”

Seme­jan­tes ofer­tas no son poco comu­nes. Ofer­tas simi­la­res de venta de par­tes cor­po­ra­les apa­re­cen en dife­ren­tes foros y sitios en la web, como ser Mahmnud75.

Este anun­cio es típico: “Soy indio. Nací en Brahm­pur, distrito– Ganjam, Odisha. Tengo 47 años (17–08.-1974). Mi grupo san­guí­neo es 0. Soy estric­ta­mente vege­ta­riano. Estoy intere­sado en ven­der a un esta­dou­ni­dense mi riñón izquierdo por 80.000 dóla­res. Estoy intere­sado en ven­der a un chino – mi riñón dere­cho por 80.000 dóla­res. Estoy intere­sado en un ven­der a un ruso mi cora­zón por 100.000 dóla­res. Estoy intere­sado en ven­der a un japo­nés mi cere­bro por 100.000 dólares.”

Ofer­tas de este tipo se podían ver, hace solo unos pocos años en liver4you.org, que pro­me­tía riño­nes por pre­cios entre 80.000 y 110.000 dóla­res. Los cos­tes de la ope­ra­ción, inclui­dos los hono­ra­rios de los ciru­ja­nos – supues­ta­mente licen­cia­dos en EE.UU., Gran Bre­taña, o las Fili­pi­nas – esta­ban inclui­dos en el precio.

Hoy en día, ese sitio en la web ya no existe. Muchos ciber­mer­ca­dos médi­cos ile­ga­les exis­ten poco tiempo, solo para des­a­pa­re­cer y vol­ver a salir a la super­fi­cie bajo otro nombre.

El papel de Inter­net en las ven­tas ile­ga­les de órga­nos aumenta, pero toda­vía es una pequeña parte de la masiva eco­no­mía glo­bal en teji­dos huma­nos. La Orga­ni­za­ción Mun­dial de la Salud cal­cula que apro­xi­ma­da­mente un diez por ciento de las tras­plan­ta­cio­nes de órga­nos en el mundo es orga­ni­zado mediante transac­cio­nes comerciales.

Cuando los pobres dan a los ricos

El comer­cio en órga­nos sigue un modelo claro, geo­grá­fico: la gente de los paí­ses ricos com­pra órga­nos a la gente en los paí­ses pobres que los vende. En mi inves­ti­ga­ción sobre el trá­fico de órga­nos, he entrado a esos tene­bro­sos mer­ca­dos de órga­nos, sitios donde las par­tes de los cuer­pos de víc­ti­mas de las gue­rras, pri­sio­ne­ros y pobres son ven­di­das como horro­ro­sas mer­can­cías. Muchos de esos órga­nos son com­pra­dos, algu­nos son roba­dos, pero la mayo­ría ter­mina den­tro de los cuer­pos indis­pues­tos de gente acaudalada.

Una mujer, ori­gi­na­ria del Líbano, me dijo que un adi­ne­rado empre­sa­rio de España ofre­ció pagar una suma inmensa por su riñón. Final­mente, sin embargo, no reci­bió un pago en dinero. Su vida actual es mucho peor de lo que era antes, sobre todo debido a com­pli­ca­cio­nes médi­cas des­pués de la ope­ra­ción que le hacen difí­cil tra­ba­jar. His­to­rias seme­jan­tes son con­ta­das por ven­de­do­res de órga­nos que he encon­trado en los anti­guos Esta­dos sovié­ti­cos, Medio Oriente, y Asia.

El trá­fico con órga­nos depende de varios fac­to­res. Uno es la gente angus­tiada; los que tie­nen pro­ble­mas eco­nó­mi­cos o socia­les, o viven en socie­da­des des­ga­rra­das por la gue­rra en las que domina el cri­men o tie­nen un prós­pero mer­cado negro. Es la oferta. Por el lado de la demanda está la gente que corre peli­gro de morir a menos que reciba un tras­plante de órgano. En medio están los ines­cru­pu­lo­sos inter­me­dia­rios que orga­ni­zan los tra­tos entre ven­de­do­res y compradores.

Tam­bién es nece­sa­rio tener acceso a clí­ni­cas bien equi­pa­das y a per­so­nal médico. Clí­ni­cas ade­cua­das se pue­den encon­trar en muchos paí­ses, inclui­dos Irán, Pakis­tán, Ucra­nia, Sudá­frica y las Filipinas.

Las Fili­pi­nas es un cen­tro bien cono­cido para el comer­cio ile­gal con órga­nos y un flo­re­ciente lugar popu­lar para “turismo de tras­plan­tes”. Desde los años noventa hasta 2008 –cuando se adoptó una nueva política– la can­ti­dad de tras­plan­tes que invo­lu­cra­ban la venta de órga­nos de fili­pi­nos a recep­to­res extran­je­ros aumentó con­ti­nua­mente. Muchos ven­de­do­res de órga­nos de Israel, por ejem­plo, fue­ron lle­va­dos con el com­pra­dor a Manila para ser operados.

Estoy intere­sado en ven­der a un esta­dou­ni­dense mi riñón izquierdo por 80.000 dólares…”

Héc­tor es uno de los varios cien­tos de ven­de­do­res de riño­nes docu­men­ta­dos por tra­ba­ja­do­res socia­les en tres ciu­da­des empo­bre­ci­das de la pro­vin­cia Que­zón en las Fili­pi­nas. Su her­mano estaba atra­pado en Mala­sia por enor­mes deu­das con pan­di­llas cri­mi­na­les, de modo que Héc­tor ven­dió uno de sus riño­nes para com­prar su liber­tad. Otro ven­de­dor, Michel, se con­vir­tió él mismo en inter­me­dia­rio; des­pués de ven­der uno de sus riño­nes para pagar por las medi­ci­nas de su padre, el ciru­jano lo obligó a entre­gar más órga­nos. Órga­nos de los fili­pi­nos pobres de Que­zón fue­ron tras­plan­ta­dos en su mayo­ría a recep­to­res de las Fili­pi­nas, Israel, Japón, Corea del Sur y Ara­bia Saudí.

El comer­cio con par­tes del cuerpo humano no es un fenó­meno nuevo. Sin embargo, los nego­cios actua­les no tie­nen pre­ce­den­tes por las ideas y valo­res que han real­zado inopi­na­da­mente el comer­cio en órga­nos. La medi­cina occi­den­tal comienza con el punto de vista de que la enfer­me­dad humana y la muerte son fallas que hay que com­ba­tir. La tec­no­lo­gía de la tras­plan­ta­ción se desa­rro­lla den­tro del clima con­cep­tual –el sueño del cuerpo rege­ne­ra­tivo– y así crece la demanda por pie­zas bio­ló­gi­cas de repuesto.

Un ejem­plo obvio del trato del cuerpo humano como recurso explo­ta­ble es la lista de espera de donan­tes de órga­nos, uti­li­zada en muchos paí­ses. Un hom­bre al que entre­visté recien­te­mente durante un estu­dio de sue­cos que habían estado en una lista de espera para riño­nes, pero que deci­dió com­prar riño­nes en el extran­jero, des­cri­bió cómo fue a Pakis­tán para un tras­plante: “No soy el tipo de hom­bre que usa a otra gente, pero tuve que hacerlo.

Tuve que ele­gir entre morir o recu­pe­rar mi vida.”

En una era de tras­plan­tes de órga­nos a pedido, no hay modo de evi­tar este dilema. Los impe­ra­ti­vos bio­ló­gi­cos que guían el sis­tema de la lista de espera de tras­plan­tes son fácil­mente con­ver­ti­dos en valo­res eco­nó­mi­cos. Como siem­pre, cuando la demanda excede la oferta, la gente no puede acep­tar la espera de su turno. En el caso de par­tes del cuerpo humano, otros paí­ses y los cuer­pos de otra gente siguen ofre­cién­dole la alter­na­tiva que busca.

Susanne Lun­din es pro­fe­sora de etno­lo­gía en la Uni­ver­si­dad Lund, Suecia.

Una ver­sión de este artículo apa­re­ció pri­mero en Pro­ject Syn­di­cate.

Fuente: http://english.aljazeera.net/indepth/opinion/2011/06/2011622124232636233.html

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