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Discurso del Presidente Ollanta Humala en la transmisión de mando

julio 29, 2011
Momen­tos en que el Pre­si­dente del Con­greso impone banda pre­si­den­cial a Ollanta Humala

Dis­curso del Pre­si­dente de la Repú­blica del Perú, Ollanta Humala Tasso, ante el Con­greso de la Repú­blica, el 28 de julio del 2011, en el marco de su asun­ción a la Pri­mera Magis­tra­tura del Estado.

 

Recibo con humil­dad y pro­fundo fer­vor patrió­tico el cargo de Pre­si­dente de la República.

Declaro ante el Con­greso, ante los pre­si­den­tes ami­gos aquí reuni­dos y ante el pue­blo peruano que, fiel al man­dato de las urnas y en pleno res­peto al Estado de Dere­cho, dedi­caré toda mi ener­gía a sen­tar las bases para que borre­mos defi­ni­ti­va­mente de nues­tra his­to­ria el lace­rante ros­tro de la exclu­sión y la pobreza cons­tru­yendo un Perú para todos, atento siem­pre, en los más frá­gi­les de nues­tros her­ma­nos. Exi­giré el mismo com­pro­miso y la misma ener­gía a todo el equipo que me acom­paña en el Ejecutivo.

La demo­cra­cia peruana será plena cuando la jus­ti­cia y la paz social, la sobe­ra­nía nacio­nal y la segu­ri­dad de nues­tras fami­lias cons­ti­tu­yan el zócalo de nues­tra nación, cuando la igual­dad sea patri­mo­nio de todos y la exclu­sión social des­apa­rezca aún en los luga­res más remo­tos del país. Que­re­mos que la expre­sión misma de “exclu­sión social” se borre para siem­pre de nues­tro len­guaje y de nues­tra reali­dad. Asu­miré este reto con mi pala­bra y con mi vida.

Hace casi un siglo, en 1914, Víc­tor Andrés Belaúnde, uno de los gran­des inte­lec­tua­les y polí­ti­cos del siglo XX, al ter­mi­nar un dis­curso en la Uni­ver­si­dad Nacio­nal Mayor de San Mar­cos, lanzó a los jóve­nes una pro­clama que era, al mismo tiempo, un grito de bata­lla y una demanda: ¡QUEREMOS PATRIA!

Esta pro­clama años des­pués fue reco­gida por José Car­los Mariá­te­gui y Víc­tor Raúl Haya de la Torre para con­ver­tirla en pen­sa­miento y acción. Esa reivin­di­ca­ción de la patria y de la Nación ha sido, como ahora, el sueño encen­dido de gene­ra­cio­nes y de pueblos.

Desde la fun­da­ción de la Repú­blica, la patria cons­ti­tuye una aspi­ra­ción al des­tino común, una espe­ranza, una pro­mesa inaca­bada por la que el pue­blo peruano ha estado siem­pre dis­puesto a entre­gar su vida en la paz y en la gue­rra, para defen­derla y para legarla a sus hijos con orgu­llo y con fe.

La patria es nues­tra His­to­ria común, es el espa­cio donde todos los perua­nos y perua­nas que­re­mos vivir en paz y en demo­cra­cia. Por ello todos nos sen­ti­mos orgu­llo­sos de nues­tra ban­dera, sím­bolo de nues­tras luchas y de nues­tro amor a la paz.

Esta aspi­ra­ción a una patria inclu­siva es la que abre el camino al pro­greso social. Para hacerla posi­ble nos pre­sen­ta­mos ante el pue­blo y por eso esta­mos aquí. Asumo este reto como un desa­fío y como una pro­mesa que expreso hoy ante todos los perua­nos, y espe­cial­mente ante mis hijos y ante todos los niños y niñas de este país, los que serán el Perú de mañana. Este es nues­tro patri­mo­nio más rico. Por ellos y para ellos voy a cum­plir mi pro­mesa de hacer de este país un lugar donde todos dis­fru­ten del mismo dere­cho a la ple­ni­tud y a la feli­ci­dad, a una vida digna y a una vejez protegida.

Perua­nas y peruanos:

El cinco de junio una mayo­ría de ciu­da­da­nos expresó su deseo de que el cre­ci­miento eco­nó­mico y la inclu­sión social mar­chen jun­tos para trans­for­mar nues­tro país en una patria de opor­tu­ni­da­des para todos.

El incre­mento des­me­dido de los con­flic­tos, muchos de ellos absur­da­mente vio­len­tos, nos demues­tran, día a día, que es urgente repa­rar las injus­ti­cias, corre­gir el rumbo y res­ta­ble­cer el diá­logo en nues­tra sociedad.

El Perú es un país plu­ri­lin­güe y mul­ti­cul­tu­ral. Esta múl­ti­ple diver­si­dad cons­ti­tuye sin duda nues­tra mayor riqueza. Sin embargo, durante mucho tiempo ha exis­tido un dis­curso y una prác­tica de la exclu­sión, del rechazo a la dife­ren­cia, un “tú no eres igual que yo” que cobijó la dis­cri­mi­na­ción y la into­le­ran­cia. Esto resulta cuando menos extraño por­que los com­por­ta­mien­tos exclu­yen­tes pro­vie­nen muchas veces de quie­nes elo­gian nues­tra diver­si­dad cultural.

Pero, pre­ci­sa­mente esa diver­si­dad cul­tu­ral pro­viene de enten­der, que nues­tra nación es un cri­sol de razas y tra­di­cio­nes. Son ellas las que sus­ten­tan, por ejem­plo, nues­tra extra­or­di­na­ria gas­tro­no­mía, hoy admi­rada y reco­no­cida en el mundo. Por­que somos dife­ren­tes, pero igua­les en el fondo, labra­mos nues­tra exis­ten­cia en el tra­bajo y en el esfuerzo coti­diano. Somos mez­cla y crea­ti­vi­dad. Somos ima­gi­na­ción y tra­bajo. Y esta diver­si­dad, que que­re­mos inte­gra­dora y no mar­gi­na­dora, cons­ti­tuye el fun­da­mento de nues­tra riqueza.

Nues­tro país tra­ba­ja­dor, hon­rado y diverso, se encuen­tra frac­tu­rado y herido. Sufre el aban­dono de los polí­ti­cos y de un Estado insen­si­ble, buro­crá­tico y cen­tra­lista. Un Estado que le ha dado la espalda al inte­rior del país, un Estado que sufre de “mal de altura o soro­che” y que se niega a subir los andes y exten­derse en nues­tra ama­zo­nía. Un Estado ace­chado por la corrup­ción y el des­pil­fa­rro, ale­jado de sus ciu­da­da­nos, inca­paz de pro­te­ger­los de la vio­len­cia y la cri­mi­na­li­dad.

Sueño con un Perú donde la vida no sea un riesgo, donde las ciu­da­des sean espa­cios segu­ros donde el ciu­da­dano se encuen­tre pro­te­gido. Para esto nece­si­ta­mos más estado, más patria y que la corrup­ción sea sancionada.

La demo­cra­cia expresó en las urnas un man­dato y ese man­dato debe ser hon­rado. Res­ta­ble­cer el valor de la pala­bra empe­ñada ante el pue­blo cons­ti­tuye el eje de la recu­pe­ra­ción de un sis­tema de valo­res éticos inhe­ren­tes a la República.

Sin embargo, trans­for­mar el país no es tarea fácil. No solo por­que el cam­bio es siem­pre una tarea de mul­ti­tu­des, sino por­que tam­bién implica enfren­tar y superar nues­tros pro­ble­mas, pro­po­ner una nueva manera de con­vi­vir. La reali­dad exige trans­for­ma­cio­nes para que la igual­dad, la tole­ran­cia, el reco­no­ci­miento de nues­tra diver­si­dad y un desa­rro­llo que nos incluya a todos sea, al mismo tiempo, un acto civi­li­za­to­rio y un com­pro­miso colec­tivo. La reali­dad nos inter­pela dia­ria­mente y nos exige un nuevo con­trato social que haga posi­ble la con­vi­ven­cia armo­niosa de todos los peruanos.

Evoco aquí nue­va­mente la figura de Haya de la Torre y su legado, plas­mado sin­gu­lar­mente en la Cons­ti­tu­ción de 1979, la ultima cons­ti­tu­ción de ori­gen demo­crá­tico, a la que muchos no la han res­pe­tado y por eso la olvi­dan, que cons­ti­tuye para mí una ver­da­dera ins­pi­ra­ción por su con­te­nido nacio­nal, demo­crá­tico y de libertad.

El gran Nel­son Man­dela, en un céle­bre dis­curso pro­nun­ciado en el marco de la UNESCO, afirmó, con la con­vic­ción que lo carac­te­ri­zaba, que la igual­dad, la equi­dad eco­nó­mica y la jus­ti­cia social eran la base de toda demo­cra­cia. El dijo: “No hay demo­cra­cia con mise­ria, no hay demo­cra­cia con asi­me­trías socia­les”. Y por­que creo en la jus­ti­cia de esta frase, yo he jurado res­pe­tar y defen­der la demo­cra­cia. For­ta­le­cerla en sus valo­res igua­li­ta­rios para hacerla legí­tima ante el pue­blo y así será.

Hoy ante uste­des rati­fico este jura­mento. Quiero que vean en mí a un ver­da­dero sol­dado de la Repú­blica, a un celoso guar­dián del Estado de Dere­cho y a un defen­sor de los dere­chos huma­nos y de la liber­tad de prensa y de expresión.

El his­to­ria­dor Jorge Basa­dre afir­maba ya en 1931 que “el Perú debía ter­mi­nar su pro­ceso de for­ma­ción his­tó­rica. Den­tro de él, vin­cu­lado más que nunca al con­ti­nente y a la huma­ni­dad, el país debe encon­trar su reali­dad y su solu­ción” Por eso, para bus­car y encon­trar una solu­ción inte­gra­dora para ese Perú, para nues­tro Perú “de com­par­ti­men­tos estan­cos” que des­cribe Basa­dre, pro­po­ne­mos una Gran Trans­for­ma­ción, el inicio de una nueva época, que no es otra cosa que una nueva con­vi­ven­cia entre todos los peruanos.

Nues­tra admi­nis­tra­ción será un gobierno para todos.

Las carac­te­rís­ti­cas de este gobierno pue­den resu­mirse en los siguien­tes tér­mi­nos: reforma, demo­cra­cia, liber­ta­des, inclu­sión, redis­tri­bu­ción, cre­ci­miento, paz con jus­ti­cia, segu­ri­dad, des­cen­tra­li­za­ción, trans­pa­ren­cia, sobe­ra­nía y concertación.

Nues­tra volun­tad no es la de copiar mode­los, que­re­mos, como Basa­dre que el Perú deje de ser el espa­cio pro­ble­má­tico que era y sigue siendo, que­re­mos para ello cons­truir un camino pro­pio, un modelo peruano de cre­ci­miento con esta­bi­li­dad, demo­cra­cia e inclu­sión social. Toma­re­mos como ejem­plo lo bueno de otras expe­rien­cias, pero como decía el amauta José Car­los Mariá­te­gui, no habrá calco ni copia sino crea­ción heroica.

El man­dato al que hici­mos refe­ren­cia exige res­pon­sa­bi­li­dad en la con­ser­va­ción de los valo­res socia­les, eco­nó­mi­cos y cul­tu­ra­les de lo rea­li­zado hasta ahora y que son un patri­mo­nio de todos.

Por esa razón, man­ten­dre­mos y con­so­li­da­re­mos un cre­ci­miento sano de la eco­no­mía y sus están­da­res macro­eco­nó­mi­cos; res­pe­ta­re­mos las reglas fis­ca­les para afron­tar even­tua­les cri­sis exter­nas o desas­tres natu­ra­les; la cons­truc­ción de las obras de infra­es­truc­tura, gran­des y peque­ñas; los pro­gra­mas socia­les; la pro­mo­ción del turismo y de la cul­tura peruana y hon­ra­re­mos los acuer­dos comer­cia­les con paí­ses y blo­ques amigos.

Fomen­ta­re­mos una eco­no­mía nacio­nal de mer­cado abierta al mundo que haga reali­dad nues­tro com­pro­miso de cre­ci­miento con inclu­sión social y democracia.

Esto implica que el Estado sirva como pro­mo­tor no solo del cre­ci­miento, sino tam­bién del pro­greso social. Prio­ri­zando edu­ca­ción, salud y nutri­ción infan­til, mejo­rando las con­di­cio­nes de tra­bajo, par­ti­cu­lar­mente los CAS y Ser­vi­cios No Per­so­na­les. Invir­tiendo en infra­es­truc­tura, en escue­las, en pos­tas médi­cas, en Cunas y mejo­rando el sala­rio básico.

Un Estado que uti­lice sus recur­sos para ayu­dar a regu­la­ri­zar la infor­ma­li­dad, que ofrezca cré­dito ven­ta­joso para los peque­ños y media­nos empre­sa­rios y que faci­lite el espí­ritu empren­de­dor de los perua­nos que desea abrir su nego­cio y prosperar.

Quiero apro­ve­char aquí para trans­mi­tir­les que el Sala­rio Mínimo Vital de los tra­ba­ja­do­res suje­tos al régi­men labo­ral de la acti­vi­dad pri­vada ten­drá un aumento inme­diato de 75 soles a par­tir de agosto y de 75 soles más en 2012, para alcan­zar así los 750 soles. Pero estos aumen­tos deben pro­pi­ciar un pro­ceso con­ti­nuo de reva­lo­ri­za­ción del sala­rio básico ligado a la pro­duc­ti­vi­dad y al cre­ci­miento eco­nó­mico, rela­cio­nado con una polí­tica glo­bal de reduc­ción de la infor­ma­li­dad y de pre­ser­va­ción y for­ta­le­ci­miento de las peque­ñas y media­nas empresas.

Nues­tro desa­fío es rea­li­zar esta gran trans­for­ma­ción de manera gra­dual y per­sis­tente para que no se acom­pañe de pre­sio­nes des­es­ta­bi­li­za­do­ras de nues­tros equi­li­brios pre­su­pues­ta­rios y macroeconómicos.

Nues­tro ideal de cam­bio no se con­cibe sin con­cer­ta­ción, sin diá­logo polí­tico y sin el pro­ta­go­nismo de la gente. Con ese pro­pó­sito, ins­ta­la­re­mos un Con­sejo Eco­nó­mico y Social, en base al actual Acuerdo Nacio­nal cuyas polí­ti­cas hemos sus­crito. Este Con­sejo será diri­gido desde la Pre­si­den­cia de la Repú­blica con el acom­pa­ña­miento del Pre­si­dente del Con­sejo de Minis­tros, y estará inte­grado por empre­sa­rios, tra­ba­ja­do­res y repre­sen­tan­tes de la socie­dad civil. Se abo­cará a ela­bo­rar estu­dios para la imple­men­ta­ción de polí­ti­cas públi­cas del gobierno y ten­drá un carác­ter consultivo.

Hacer de la inclu­sión social una prio­ri­dad exige que el con­junto de los pro­gra­mas socia­les sean agru­pa­dos y arti­cu­la­dos en un Minis­te­rio de Desa­rro­llo y de Inclu­sión Social, para que el desa­rro­llo pueda lle­gar efec­ti­va­mente a los que más lo necesitan.

El pro­grama JUNTOS será exten­dido pro­gre­si­va­mente hasta alcan­zar los 800 dis­tri­tos más pobres del país.

Los adul­tos mayo­res en situa­ción de pobreza y que no reci­ben nin­gún bene­fi­cio del Estado deben reci­bir la soli­da­ri­dad de la nación. Hoga­res donde a la edad avan­zada se con­juga el sufri­miento de la pobreza, exi­gen una acción social impos­ter­ga­ble. A esos hoga­res hare­mos lle­gar los 250 soles del pro­grama PENSIÓN 65. Su imple­men­ta­ción será inme­diata y alcan­za­re­mos los 800 dis­tri­tos más pobres del país progresivamente.

El pro­grama Cuna Más para los niños de 0 a 3 años tam­bién se apli­cará gra­dual­mente y en los 800 dis­tri­tos de pobreza extrema del Perú, hoy en la base del pro­grama Jun­tos. El com­bate a la des­nu­tri­ción infan­til será una prio­ri­dad, apo­yado en la imple­men­ta­ción de un pro­grama de nutri­ción infan­til que com­pren­derá desa­yu­nos y almuer­zos en las escuelas.

Hare­mos los esfuer­zos que sean nece­sa­rios para que se alcance en todo el sis­tema edu­ca­tivo la jor­nada de 8 horas de estu­dio e incen­ti­var la cul­tura del deporte y la recrea­ción, poten­ciando las com­pe­ten­cias inter­es­co­la­res en el campo de la cul­tura y las dis­ci­pli­nas depor­ti­vas, como res­puesta al alar­mante dato que más de un ter­cio de alum­nos en las gran­des ciu­da­des del Perú corren riesgo de obesidad.

Ini­cia­re­mos el pro­grama ‘Beca 18’, que inte­grará los pro­gra­mas exis­ten­tes y que per­mi­tirá que los jóve­nes de bajos recur­sos eco­nó­mi­cos y con alto ren­di­miento esco­lar pue­dan con­ti­nuar sus estu­dios de nivel supe­rior en ins­ti­tu­cio­nes públi­cas y/o pri­va­das, en pro­gra­mas uni­ver­si­ta­rios o de téc­ni­cos superiores.

Refor­za­re­mos el sis­tema de acre­di­ta­ción uni­ver­si­ta­ria. Los títu­los a nom­bre de la nación que en algu­nos casos prác­ti­ca­mente se rega­lan, ten­drán un rigu­roso pro­ce­di­miento nacio­nal en sal­va­guarda de la cali­dad educativa.

En el ámbito de Salud, for­ta­le­ce­re­mos el sis­tema de salud e ins­ta­la­re­mos el Sis­tema de Aten­ción Móvil de Urgen­cia (SAMU) con una expe­rien­cia piloto en Lima y tres capi­ta­les de depar­ta­mento y la crea­ción de un Pro­grama de Faci­li­ta­ción de Acceso a Gené­ri­cos de Calidad.

Refor­za­re­mos la aten­ción pri­ma­ria en salud en los dis­tri­tos más pobres del Perú.

En los pró­xi­mos 5 años cons­trui­re­mos hos­pi­ta­les en cada una de las 50 capi­ta­les de pro­vin­cia donde aún fal­tan. Hare­mos así reali­dad nues­tro com­pro­miso de tener por lo menos un hos­pi­tal en cada pro­vin­cia del Perú.

Los cam­pe­si­nos del Perú y, en gene­ral los pobres del campo, serán objeto de prio­ri­dad. AGROBANCO cap­tará recur­sos para el otor­ga­miento de cré­di­tos a la agri­cul­tura fami­liar, y esta­ble­ce­re­mos módu­los de desa­rro­llo agra­rio acce­si­bles a las dis­tin­tas for­mas de aso­cia­cio­nes agra­rias y de productores.

El Perú esta­ble­cerá una nueva rela­ción entre el Estado y el mer­cado, dis­tinta de las fra­ca­sa­das rece­tas extre­mas del Estado inter­ven­cio­nista o del Estado mínimo y exclu­yente. En esa nueva rela­ción, el Estado será un pro­mo­tor de la inver­sión y del desa­rro­llo, garante del ejer­ci­cio de los dere­chos y liber­ta­des, impul­sor de las opor­tu­ni­da­des para todos.

Buena parte de los con­flic­tos del pla­neta se deben a la caren­cia de agua. No es posi­ble que el Perú que que­re­mos cons­truir no desa­rro­lle una polí­tica de apro­ve­cha­miento sobe­rano de los recur­sos natu­ra­les, una polí­tica que garan­tice la explo­ta­ción racio­nal y equi­li­brada del agua, la tie­rra, los bos­ques, la bio­di­ver­si­dad, el gas y los mine­ra­les. Esos recur­sos de todos los perua­nos con­tri­bui­rán a la eli­mi­na­ción de la pobreza y la desigual­dad. Se alen­tará la acti­vi­dad pri­vada sobre los recur­sos natu­ra­les, pero estos serán explo­ta­dos en con­di­cio­nes de res­peto a las pobla­cio­nes, a los tra­ba­ja­do­res y al medio ambiente.

Asi­mismo, avan­za­re­mos pro­fun­da­mente en la polí­tica de orde­na­miento terri­to­rial que nos per­mita esta­ble­cer de manera par­ti­ci­pa­tiva el uso racio­nal de nues­tro territorio.

Las ganan­cias extra­or­di­na­rias de las empre­sas mine­ras deben con­tri­buir al esfuerzo nacio­nal en pro del com­bate con­tra la pobreza. Los con­tra­tos serán res­pe­ta­dos y la nego­cia­ción per­mi­tirá, no lo dudo, y repito no lo dudo, que esta sig­ni­fi­ca­tiva con­tri­bu­ción bene­fi­cie a todo el país. Mi deter­mi­na­ción es muy clara, tengo la volun­tad y la con­vic­ción para alcan­zar este obje­tivo. En ello va mi pala­bra y mi com­pro­miso con el pue­blo peruano.

El gas del Lote 88 de Cami­sea, será orien­tado prio­ri­ta­ria­mente hacia el con­sumo interno.

Eje­cu­ta­re­mos una polí­tica de masi­fi­ca­ción del con­sumo del gas natu­ral para lle­varlo a los hoga­res. En 5 años la ciu­dad de Lima podría con­tar con apro­xi­ma­da­mente 400.000 conexiones.

Con la garan­tía de cum­plir con la legis­la­ción vigente que esta­blece la obli­ga­to­rie­dad del abas­te­ci­miento del mer­cado interno, imple­men­ta­re­mos accio­nes para que se reduzca sig­ni­fi­ca­ti­va­mente el pre­cio del balón de GLP, lo que reper­cu­tirá favo­ra­ble­mente en la eco­no­mía de la mayo­ría de la pobla­ción peruana, sin intro­du­cir dis­tor­sio­nes en el mer­cado, ni fomen­tar el con­tra­bando. Asi­mismo, masi­fi­ca­re­mos el uso del GNV como com­bus­ti­ble barato y acce­si­ble a todos.

Insis­ti­re­mos en la diver­si­fi­ca­ción de la matriz ener­gé­tica a favor del gas y las ener­gías reno­va­bles e impul­sa­re­mos el desa­rro­llo de la indus­tria petro­quí­mica. En esa medida for­ta­le­ce­re­mos la regu­la­ción y el acceso com­pe­ti­tivo a las fuen­tes de ener­gía para el trans­porte, evi­tando los sobreprecios.

Pro­mo­ve­re­mos la cons­truc­ción de hidro­eléc­tri­cas, for­ta­le­ciendo Elec­tro­perú y a las empre­sas eléc­tri­cas esta­ta­les regio­na­les, y pro­mo­viendo las pri­va­das, en un ade­cuado balance que otor­gue prio­ri­dad a la demanda nacio­nal. El Estado eva­luará la par­ti­ci­pa­ción de Elec­tro­perú en los nue­vos acuer­dos de inversión.

Recons­trui­re­mos una ver­da­dera Marina Mer­cante del Perú para eje­cu­tar lo que dis­pone la Ley de Reac­ti­va­ción y Pro­mo­ción de la Marina Mer­cante Nacio­nal. For­ta­le­ce­re­mos el SIMA y ENAPU como empre­sas efi­cien­tes y bus­ca­re­mos que la cons­truc­ción de más aero­puer­tos se oriente tam­bién hacia el fomento el turismo.

Toma­re­mos las medi­das nece­sa­rias para que el Perú tenga su línea aérea de ban­dera y que el mer­cado aéreo comer­cial sea más abierto y de mayor com­pe­ten­cia, sobre todo para aba­ra­tar y ampliar la comu­ni­ca­ción al inte­rior del país.

En el campo de la infra­es­truc­tura, se pro­se­guirá con la eje­cu­ción de obras via­les como los pro­yec­tos IIRSA Inter­oceá­nica del Sur, Inter­oceá­nica del Norte, los pro­gra­mas Costa-Sierra y apo­ya­re­mos la ela­bo­ra­ción y cons­truc­ción de pro­yec­tos ferroviarios.

El gobierno nacio­nal será el prin­ci­pal aliado de los gobier­nos regio­na­les y loca­les. Una de nues­tras pri­me­ras medi­das será la ins­ta­la­ción de un meca­nismo de rela­ción fluida del gobierno con los pre­si­den­tes regio­na­les, inclu­yendo el reco­no­ci­miento de la Asam­blea de Gobier­nos Regionales.

Para la eje­cu­ción de las polí­ti­cas públi­cas nacio­na­les, el gobierno rea­li­zará reunio­nes des­cen­tra­li­za­das bus­cando el diá­logo con las auto­ri­da­des regio­na­les, alcal­des y repre­sen­tan­tes de la socie­dad. Los com­pro­mi­sos de mutua obli­ga­ción serán objeto de segui­miento desde el gobierno.

Con­so­li­da­re­mos el pro­ceso del pre­su­puesto par­ti­ci­pa­tivo. Fomen­ta­re­mos la vigen­cia de los Con­se­jos de Con­cer­ta­ción Local y Regio­nal ahora debi­li­ta­dos y en algu­nos casos hos­ti­ga­dos, como expre­sión de un enfo­que de ges­tión compartida.

En el caso con­creto de Lima, que ha cre­cido de forma des­or­de­nada y caó­tica, dare­mos con­ti­nui­dad a la inver­sión en trans­porte público en la ciudad.

Anun­cio que, en el plazo de dos meses, se ini­ciará una nueva etapa en la recons­truc­ción de los pue­blos del sur afec­ta­dos por el terre­moto del año 2007, lo que se rea­li­zará con el con­curso de los bata­llo­nes de inge­nie­ría de las FFAA.

El gobierno hace eco de la alerta mun­dial sobre cam­bio cli­má­tico y se com­pro­mete a for­ta­le­cer la regu­la­ción y dedi­carse con serie­dad a las labo­res de pre­ser­va­ción de nues­tra bio­di­ver­si­dad, del recurso hídrico y de los gla­cia­res. Será una prio­ri­dad para noso­tros la pre­ven­ción de desastres.

El gobierno siente que uno de los gra­ves pro­ble­mas que pro­voca temor y frus­tra­ción en las per­so­nas es el de la inse­gu­ri­dad. Se arras­tran en ello 30 años de fra­ca­sos y muy pocos éxitos y los que sufren las con­se­cuen­cias de la vio­len­cia del cri­men orga­ni­zado, el nar­co­trá­fico y el pan­di­llaje son los más pobres. Que­re­mos cam­biar esa his­to­ria de ausen­cia de lide­razgo polí­tico y la caren­cia de una polí­tica de estado efi­caz en esta materia.

Es nece­sa­rio des­te­rrar la idea de que la inse­gu­ri­dad es un pro­blema exclu­sivo de la poli­cía. Por eso anun­cio que así como el Pre­si­dente de la Repú­blica pre­side el Con­sejo de Defensa Nacio­nal, pre­si­diré tam­bién un Con­sejo Nacio­nal de Segu­ri­dad Ciu­da­dana y Polí­tica de lucha con­tra la Cri­mi­na­li­dad para darle un carác­ter multisectorial.

Rea­li­zando un esfuerzo finan­ciero del Estado, ini­cia­re­mos un pro­ceso gra­dual de eli­mi­na­ción del sis­tema 1 x 1 en el ser­vi­cio poli­cial. Incre­men­ta­re­mos los sala­rios de la poli­cía en el marco de un sis­tema más amplio que incluya la reforma de remu­ne­ra­cio­nes de la PNP. Acti­va­re­mos un Ser­vi­cio Poli­cial Volun­ta­rio, equi­pa­re­mos y conec­ta­re­mos a las comi­sa­rías a la red digi­tal, esta­ble­ce­re­mos pena­les fuera de Lima y de las prin­ci­pa­les zonas urba­nas del país imple­men­ta­re­mos el tra­bajo físico para con­de­na­dos por gra­ves deli­tos. Disua­di­re­mos con penas más altas el uso de armas de fuego en la comi­sión de deli­tos de cual­quier índole. En mi gobierno no habrá per­dón para vio­la­do­res, ni para nin­gún delito come­tido con­tra un niño o una niña. Com­ba­ti­re­mos el femi­ni­ci­dio y pro­pon­dre­mos una revi­sión de la legis­la­ción vigente.

Eje­cu­ta­re­mos una polí­tica con­tra las dro­gas que con­so­lide el modelo peruano de desa­rro­llo alter­na­tivo inte­gral y sos­te­ni­ble para con­ver­tir a los pro­duc­to­res, hoy ile­ga­les, en agen­tes de una eco­no­mía legal. No sere­mos indi­fe­ren­tes frente al incre­mento alar­mante de dro­gas entre los ado­les­cen­tes y jóve­nes. Res­pe­ta­re­mos el debate que en torno a este tema se ha abierto en estos años, den­tro y fuera del país, pero noso­tros no lega­li­za­re­mos nin­guna droga ni tam­poco los cul­ti­vos ilí­ci­tos y por el con­tra­rio los vamos a combatir.

Nues­tra polí­tica anti­droga será sobe­rana y recla­mará que se haga reali­dad la res­pon­sa­bi­li­dad com­par­tida con los paí­ses con­su­mi­do­res. Sere­mos infle­xi­bles en el con­trol de los insu­mos quí­mi­cos y el com­bate a las ban­das de narcotraficantes.

Redu­ci­re­mos la super­fi­cie ile­gal de sem­bríos de coca, no per­mi­ti­re­mos la exten­sión de cul­ti­vos ile­ga­les, menos aún en par­ques nacio­na­les y zonas eco­ló­gi­cas. Al mismo tiempo, el Perú podrá tomar la ini­cia­tiva de una Cum­bre Pre­si­den­cial Regio­nal Anti­dro­gas con la par­ti­ci­pa­ción de los paí­ses pro­duc­to­res y con­su­mi­do­res, a cuyos pre­si­den­tes he per­ci­bido muy preo­cu­pa­dos con este tema.

La corrup­ción es para noso­tros un ele­mento que debi­lita al Estado y afecta su desa­rro­llo. Es, por lo tanto, un pro­blema de segu­ri­dad. En tal sen­tido, defiendo la impres­crip­ti­bi­li­dad de los deli­tos de corrup­ción en agra­vio del Estado y la inha­bi­li­ta­ción a per­pe­tui­dad con­tra sus auto­res o cóm­pli­ces para el ejer­ci­cio futuro de cual­quier fun­ción pública; pro­pongo la supre­sión de las penas con­di­cio­na­les en las con­de­nas por corrup­ción para que la pri­sión se cum­pla de manera efec­tiva; y defiendo la eli­mi­na­ción de los bene­fi­cios peni­ten­cia­rios en los casos de corrup­ción.

Debe­mos poner fin a las secue­las de la vio­len­cia terro­rista que vivi­mos y cum­plir con las repa­ra­cio­nes indi­vi­dua­les y colec­ti­vas. Es nece­sa­rio que las víc­ti­mas y deu­dos reha­gan sus vidas per­so­na­les y fami­lia­res, que miren con otros ojos su futuro por­que viven en una patria que los incluye y que los reco­noce como peruanos.

En cuanto a la Defensa nacio­nal, en pri­mer lugar que­re­mos recu­pe­rar la moral de nues­tras Fuer­zas Arma­das y equi­par­las de forma ade­cuada. Se refor­mará el sis­tema remu­ne­ra­tivo de las FFAA bus­cando cerrar la bre­cha sala­rial que existe entre los dis­tin­tos gra­dos. Esto se hará sal­va­guar­dando la obli­ga­ción que tiene el Estado de hon­rar el pago de pen­sio­nes, que es un dere­cho fun­da­men­tal consagrado.

Man­ten­dre­mos la pen­sión reno­va­ble y rea­li­za­re­mos ajus­tes sala­ria­les gra­dua­les. Nues­tra pri­mera inver­sión mili­tar será en el sol­dado. For­ta­le­ce­re­mos el Ser­vi­cio Mili­tar con incen­ti­vos, mejo­rando el pago a los cons­crip­tos e ins­ta­lando un Ins­ti­tuto Tec­no­ló­gico de las FFAA para la ense­ñanza de espe­cia­li­da­des a quie­nes egre­san del Ser­vi­cio Militar.

Rati­fico mi com­pro­miso de desa­rro­llar una polí­tica exte­rior mul­ti­la­te­ral de cara a nues­tra región que tanto ha cam­biado en la última década. La inte­gra­ción en el marco de UNASUR y la Comu­ni­dad Andina de Nacio­nes será la línea prin­ci­pal de acción.

La solu­ción pací­fica de los liti­gios inter­na­cio­na­les es la filo­so­fía que me ins­pira y par­ti­cu­lar­mente en rela­ción a nues­tros dife­ren­dos con Chile. Segu­ros de los fun­da­men­tos de nues­tra causa que defiendo ardien­te­mente, afirmo que aca­ta­re­mos el fallo del tri­bu­nal de La Haya en nues­tro reclamo sobre la fron­tera marí­tima y estoy con­ven­cido que Chile hará lo mismo.

Vivi­mos en un mundo que cam­bia día a día y donde emer­gen nue­vos pode­res regio­na­les. Las con­di­cio­nes están dadas para lle­var ade­lante una fruc­tí­fera inte­gra­ción en la región. No desea­mos una eco­no­mía autár­quica, que se mire a sí misma, ais­lada del pro­ceso de glo­ba­li­za­ción. Que­re­mos, más bien, una eco­no­mía inte­grada. Inte­grada, en pri­mer lugar, con la región y, en espe­cial, con nues­tros veci­nos andi­nos y sudamericanos.

Nues­tra región es inmensa y rica en recur­sos pero tam­bién en his­to­ria y en cul­tu­ras comu­nes. Yo les quiero recor­dar que nues­tra inde­pen­den­cia fue un pro­ceso regio­nal, donde todos nos her­ma­na­mos para lograr nues­tra liber­tad y sobe­ra­nía. La heroica gesta de nues­tros pró­ce­res como el gene­ral don José de San Mar­tín y el liber­ta­dor Simón Bolí­var, siem­pre cons­cien­tes de la urgen­cia de la unión de los pue­blos de Amé­rica, fue­ron los pre­cur­so­res del impulso inte­gra­dor del presente.”Seguramente, escri­bía Bolí­var, la unión es la que nos falta para com­ple­tar la obra de nues­tra rege­ne­ra­ción”. Este es aún obje­tivo pen­diente para todos los pue­blos de América.

El gobierno se pro­pone reco­no­cer y reivin­di­car a los 3 millo­nes de perua­nos migran­tes. Para empe­zar, mejo­ra­re­mos la defensa con­su­lar de los perua­nos en el exte­rior y reba­ja­re­mos el costo de las reme­sas mediante con­ve­nios que rea­li­zará el Banco de la Nación. Desea­mos que quien desea regre­sar lo haga y para ello fomen­ta­re­mos que sea sujeto de crédito.

Los deta­lles de estas polí­ti­cas aquí seña­la­das serán pre­sen­ta­das por la pre­si­den­cia de Con­sejo de Minis­tros, como corres­ponde, ante el parlamento.

De la tra­di­ción mili­tar que no olvido y lle­varé en el cora­zón hasta la muerte con­servo orgu­lloso la tena­ci­dad, la aus­te­ri­dad y el amor por el Perú y sus intere­ses. En esa tra­di­ción, a dife­ren­cia de lo que pien­san algu­nos, se sabe man­dar pero tam­bién obe­de­cer, hay jerar­quía pero tam­bién fra­ter­ni­dad, hay dis­ci­plina pero tam­bién inter­cam­bio de opiniones.

Esa tra­di­ción se funde con el espí­ritu gene­roso del Perú, lejano al odio. No vengo en son de gue­rra sino en son de paz, sin ven­ganza y sin ren­cor. Yo, que he sido acu­sado casi de todo, he apren­dido a per­do­nar hace muchos años, antes incluso de hacer política.

Por eso, a los que aún per­sis­ten en el encono les pido que bajen sus espa­das y sus lanzas.

A los que deman­dan sala­rios y dere­chos les digo que no bajen sus ban­de­ras pero que sepan que todo cam­bio, para ser sos­te­ni­ble, debe ser gra­dual y racional.

A mis par­ti­da­rios les pido con­se­cuen­cia, leal­tad, sacri­fi­cio, inte­li­gen­cia y honradez.

A la opo­si­ción la llamo a la res­pon­sa­bi­li­dad. Le pido vigi­lan­cia y que, desde su posi­ción, res­pete tam­bién el man­dato de las urnas, su man­dato y el nuestro.

Al ter­mi­nar reitero que solo soy un sol­dado de la democracia.

Hay patria para todos

Viva el Perú!

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