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¿Por qué perdió Keiko Fujimori la presidencia del Perú?

junio 14, 2011

Creo que un pri­mer error en la cam­paña de Fuerza 2011 es no haber logrado posi­cio­nar en el ima­gi­na­rio de la gente dos o tres pro­pues­tas atractivas

Keiko no pudo dejar atrás el pasado de los noventa

Dicen los espe­cia­lis­tas que la lle­gada de la segunda vuelta en el Perú marca el inicio de una cam­paña abso­lu­ta­mente dife­rente a la que se sos­tuvo durante las sema­nas y meses ante­rio­res a la pri­mera elec­ción. La diná­mica, el vér­tigo, la pola­ri­za­ción que se vive en este segundo tramo elec­to­ral exi­gen por parte de los can­di­da­tos y de sus res­pec­ti­vos equi­pos de cam­paña una rede­fi­ni­ción un nuevo diseño en torno a la estra­te­gia que debe­rán uti­li­zar con el obje­tivo de cap­tu­rar el voto de aque­llos que en un pri­mer momento opta­ron por otra candidatura.

En la segunda vuelta el can­di­dato debe cen­trar su mirada en aque­llos sec­to­res de la pobla­ción a los cua­les su dis­curso en pri­mera vuelta no logró sedu­cir, el elec­to­rado que le brindó su apoyo en el pasado segu­ra­mente le reno­vará su res­paldo en el tramo final camino a la pre­si­den­cia, es por ello que el giro en torno a las pro­pues­tas, la mode­ra­ción del dis­curso polí­tico y las alian­zas que pue­dan for­marse en el camino resul­tan ser fun­da­men­ta­les en este tiempo, la fina­li­dad de todo esto es posi­cio­nar al can­di­dato lo más al cen­tro del esce­na­rio polí­tico, el obje­tivo es con­ver­tir al can­di­dato de dere­cha o izquierda, en un can­di­dato de cen­tro dies­tro o zurdo, pues esa será la única manera de lle­gar a ese elec­tor inde­ciso que en situa­cio­nes como estas suele optar por aquel hom­bre o mujer que le genere menos temor, el elec­tor de segunda vuelta no gusta de los can­di­da­tos radi­ca­les o extre­mos, que se com­pro­me­tan con un solo sec­tor de la socie­dad, el elec­tor de segunda vuelta, y así lo mues­tran las esta­dís­ti­cas en las últi­mas elec­cio­nes en el Perú elige siem­pre a un can­di­dato de centro.

Fue­ron pre­ci­sa­mente estas con­si­de­ra­cio­nes las que en mi opi­nión no fue­ron cali­bra­das ade­cua­da­mente por Keiko Fuji­mori y por su equipo de cam­paña. Sabido es que el por­cen­taje alcan­zado por esta can­di­data en pri­mera vuelta corres­ponde a ese voto duro fuji­mo­rista que la figura del dic­ta­dor Alberto Fuji­mori logró con­so­li­dar a lo largo de los años, el mismo que en esta opor­tu­ni­dad vol­vió a ponerse de mani­fiesto, más aun cuando la can­di­data del fuji­mo­rismo resultó ser la hija de su “que­rido pre­si­dente”. El equipo cer­cano a Keiko no logró hacerle enten­der que si en pri­mera vuelta había sido Alberto el ver­da­dero artí­fice de ese más de 20% de votos obte­nido, en este segundo tramo era ella quien debía salir a con­quis­tar la emo­ción de los elec­to­res. El triunfo o derrota en este tramo serian res­pon­sa­bi­li­dad exclu­siva de la can­di­data y de los acto­res que la acom­pa­ña­sen en esta nueva aventura.

Creo que un pri­mer error en la cam­paña de Fuerza 2011 es no haber logrado posi­cio­nar en el ima­gi­na­rio de la gente dos o tres pro­pues­tas atrac­ti­vas con las cua­les el elec­tor inde­ciso y otros sec­to­res del país ade­más de Lima y cier­tas capi­ta­les de pro­vin­cias cos­te­ras logra­ran verse iden­ti­fi­ca­dos. En ese sen­tido, era muy poco lo que el equipo de mar­ke­ting publi­ci­ta­rio podía hacer cuando en el plan de gobierno de Keiko no se encon­traba más que un con­junto de bue­nas inten­cio­nes y metas con las cua­les nadie podía estar en desacuerdo, pero nin­guna pro­puesta con­creta que le hiciera pen­sar al elec­tor que era esta can­di­da­tura y no la otra la que podía mejo­rar su situa­ción per­so­nal. Ahora bien, y para ser jus­tos con los que rodea­ron a la can­di­data, es cierto tam­bién que los publi­cis­tas del fuji­mo­rismo no tuvie­ron el tino para dise­ñar o crear un spot publi­ci­ta­rio en el cual se mos­trara a la can­di­data como una figura cer­cana a la mayo­ría de perua­nos y no sola­mente a aque­llos que se habían visto favo­re­ci­dos por el gobierno de su padre. En pala­bras de Fer­nando Ros­pi­gliosi podría­mos decir que mien­tras la cam­paña de Ollanta Humala fue dise­ñada por pro­fe­sio­na­les, la cam­paña de Keiko Fuji­mori fue pla­neada y eje­cu­tada por afi­cio­na­dos, por gente que no sabe de elecciones.

Un segundo error que creo ter­mina por cos­tarle la elec­ción a Keiko Fuji­mori fue la poca capa­ci­dad que demos­tró su par­tido en la dura tarea de remo­zar y moder­ni­zar su orga­ni­za­ción. Keiko Fuji­mori vol­vió a reclu­tar a vie­jos per­so­na­jes del fuji­mo­rismo de los noventa, cada uno más cues­tio­nado que otro, se rodeó de las mis­mas caras que tan nega­tivo recuerdo le traían a la mayo­ría de perua­nos, figu­ras que defen­die­ron el golpe de estado del 5 de abril, que blo­quea­ron toda inves­ti­ga­ción posi­ble sobre los crí­me­nes del Grupo Colina, ejer­ciendo pre­sión polí­tica en el Con­greso y en el Poder Judi­cial de aque­lla época, que se valie­ron de su influen­cia en el círculo de poder más inme­diato de Alberto Fuji­mori para cumu­lar, casi siem­pre de manera des­ho­nesta, gran­des can­ti­da­des de dinero a costa de todos los perua­nos, que defen­die­ron la reelec­ción frau­du­lenta del dic­ta­dor en el año 2000, entre otras atro­ci­da­des más que son de público cono­ci­miento. Dicho de otro modo, a Keiko Fuji­mori la ter­minó ven­ciendo el peso de la his­to­ria pasada, de una his­to­ria pla­gada de corrup­te­las, ase­si­na­tos, atro­pe­llos, que al final del día ter­mi­na­ron por eclip­sar la son­ri­sita sim­pá­tica de la candidata.

Un ter­cer error, ligado a la poca capa­ci­dad de Keiko Fuji­mori y su grupo, para des­mar­carse de la figura del dic­ta­dor, fue no ten­der puen­tes de diá­logo y enten­di­miento con otros gru­pos, movi­mien­tos polí­ti­cos o sec­to­res de la socie­dad civil que ayu­da­ran a colo­car a Keiko en una posi­ción de cen­tro, ale­ján­dola de esa dere­cha auto­ri­ta­ria que tan poco rédito le ter­minó brin­dando el día de la elec­ción. El fuji­mo­rismo, nece­si­taba urgen­te­mente de este tipo de alian­zas que le pro­pi­nase ese aire de fres­cura y reno­va­ción que el elec­tor recla­maba, más si se tiene en cuenta, como ya se dijo en líneas ante­rio­res, que eran las mis­mas caras, la misma com­parsa que acom­pañó al dic­ta­dor la que en esta opor­tu­ni­dad ofi­ciaba de “desin­te­re­sado grupo de ase­so­res” de Keiko Fuji­mori. El fuji­mo­rismo, de manera incom­pren­si­ble creo yo, se creyó auto­su­fi­ciente, pensó que el temor y el miedo que la otra can­di­da­tura gene­raba era con­di­ción sufi­ciente para lle­varse por delante a su rival y alcan­zar la pre­si­den­cia, nada más ale­jado de la reali­dad, basta con leer las cifras obte­ni­das por Ollanta Humala en 2006 para que cual­quier ase­sor de cam­paña, media­na­mente infor­mado, se diera cuenta que la cam­paña era mucho más dura de lo que Keiko pen­saba, que Ollanta Humala había con­so­li­dado un bas­tión elec­to­ral muy sólido en la sie­rra sur y cen­tral, y que por tanto ese miedo que desde los medios de comu­ni­ca­ción capi­ta­li­nos se pre­ten­día infun­dir tenia poco o casi nulo efecto en un amplio sec­tor del elec­to­rado. Si que­re­mos ser más grá­fi­cos podría­mos decir que mien­tras Ollanta Humala reci­bía el res­paldo de gre­mios, de movi­mien­tos de la socie­dad civil, de par­ti­dos y per­so­na­li­da­des de dis­tinto tinte polí­tico, de inte­lec­tua­les y líde­res polí­ti­cos, como MarioVar­gas Llosa o Ale­jan­dro Toledo, res­pec­ti­va­mente, la señora Keiko Fuji­mori se que­daba huér­fana de ami­gos, y al vol­tear la mirada no veía sino a los mis­mos ami­go­tes de su padre de siem­pre, que tanto cono­cía y a los cua­les, en gran medida, les debe su derrota.

Un cuarto error de la can­di­data y de su equipo fue la estra­te­gia con la cual Fuerza 2011 llegó al último debate. En una elec­ción tan cerrada y tan pola­ri­zada como la que hemos vivido, un debate tele­vi­sado de alcance nacio­nal puede incli­nar la balanza o con­so­li­dar las ten­den­cias a favor de uno u otro can­di­dato. En mi opi­nión creo que Keiko Fuji­mori equi­voca la posi­ción y la acti­tud con la cual enfrentó a Ollanta Humala ante miles de tele­vi­den­tes. Para ser más explí­ci­tos podría­mos recu­rrir a una frase depor­tiva que se suele emplear en el fút­bol, Keiko Fuji­mori come­tió el error que come­ten aque­llos equi­pos que por que­rer salir a empa­tar un encuen­tro, pues es solo un punto el que nece­si­tan para alcan­zar el cam­peo­nato, ter­mi­nan por per­der el encuen­tro, pues entre­gán­dole todo el terreno al rival ter­mi­nan por ser devo­ra­dos por el ímpetu de quien tie­nen enfrente. De eso fui­mos tes­ti­gos todos los perua­nos, mien­tras el can­di­dato de Gana Perú fue ganado terreno a medida que trans­cu­rrían los minu­tos, mos­trando un dis­curso mucho más arti­cu­lado, con una acti­tud mucho más agre­siva, pun­zante, con un inte­li­gente ata­que, la can­di­data de Fuerza 2011 se iba des­in­flando poco a poco, mos­trando una ima­gen de niña asus­ta­diza que no puede dar res­puesta a los cues­tio­na­mien­tos y pre­gun­tas que le hace su maes­tra de his­to­ria. La esto­cada final vino sin lugar a dudas con el tema de las este­ri­li­za­cio­nes for­za­das, Keiko Fuji­mori no tuvo el aplomo ni la inte­li­gen­cia para sor­tear ese obs­táculo, Ollanta había dado en el clavo, el golpe había sido cer­tero, días más tarde muchas muje­res indig­na­das por el recuerdo de tamaño cri­men migra­rían hacia las filas de Gana Perú haciendo esté­ri­les los esfuer­zos de Keiko por reco­brar su confianza.

Un quinto error de Fuerza 2011, llegó en los días pos­te­rio­res al debate, en el último tramo, los voce­ros del fuji­mo­rismo se esfor­za­ron por dina­mi­tar su pro­pia can­di­da­tura desde aden­tro, escu­char las decla­ra­cio­nes e inter­ven­cio­nes de Martha Chá­vez, Rafael Rey o Jorge Tre­lles, era como ima­gi­nar a Keiko Fuji­mori con una Mag­nun armada dis­pa­rán­dose a la sien, y si de un dis­paro, por for­tuna u obra divina pue­des librar tu intento sui­cida, tres dis­pa­ros de esa enver­ga­dura no los resiste ni Super­man. El señor Tre­lles en pleno debate sobre la polí­tica anti­te­rro­rista y sobre la paci­fi­ca­ción del país durante los noventa suelta una frase épica ¡Noso­tros mata­mos menos!, la señora Chá­vez, como para no olvi­dar lo que hizo el fuji­mo­rismo con las ins­ti­tu­cio­nes del Estado, nos refresca la memo­ria y sen­ten­cia ¡El señor César San Mar­tín ten­drá que res­pon­der a par­tir de 28 de julio por sus actos!, final­mente, el señor Rafael Rey, con la frase más cele­brada por el huma­lismo, refi­rién­dose a las este­ri­li­za­cio­nes for­za­das lanza una refle­xión de anto­lo­gía: ¡Una cosa es este­ri­li­zar sin la volun­tad de la mujer y otra es con­tra su volun­tad! Luego de ello a Keiko no le quedó más que darle de baja a Tre­lles como vocero ofi­cial, ence­rrar bajo siete lla­ves a Chá­vez para evi­tar sus exa­brup­tos y tra­garse el sapo de ver como Rafael Rey, reclu­tado para dar una ima­gen de hones­ti­dad y serie­dad, se con­ver­tía en el mejor guio­nista de los pro­gra­mas humorísticos.

Final­mente, la cereza al pas­tel de nom­bre fra­caso la pon­dría la pro­pia Keiko Fuji­mori el día en el cual en pleno mitin de cie­rre de cam­paña reci­bió el abrazo de PPK, lo peor que le podía pasar a Keiko Fuji­mori era reci­bir el saludo y el res­paldo de un per­so­naje tan vin­cu­lado a la dere­cha más con­ser­va­dora y mer­can­ti­lista de este país. Todos los esfuer­zos, por­que algu­nos hizo, por cen­trar su can­di­da­tura ale­ján­dose de las antí­po­das de la dere­cha e izquierda se iban al agua. Keiko Fuji­mori se con­ver­tía en la can­di­data de los gru­pos de poder, de los gran­des intere­ses eco­nó­mi­cos, de los pode­res fác­ti­cos, repre­sen­ta­dos por su men­sa­jero y lobista pre­fe­rido, Pedro Pablo Kuzcynski. Ello sumado al res­paldo des­ver­gon­zado e indigno que durante esta cam­paña la can­di­data que repre­sen­taba al gobierno más corrupto de la his­to­ria repu­bli­cana de nues­tro país reci­bía por parte de los medios de comu­ni­ca­ción generó un efecto de rechazo inverso del elec­to­rado a favor de Ollanta Humala. ¿Por qué solo ata­can a Humala? ¿Por qué los dia­rios que til­da­ron de corrupto, ladrón y ase­sino a Alberto Fuji­mori hoy en día se olvi­dan de ese pasado y defien­den a Keiko? ¿Algo oscuro debe estarse maqui­nado en esa can­di­da­tura? Estas pre­gun­tas tala­dra­ron la mente de los elec­to­res, de muchos inde­ci­sos que en la misma cola de la vota­ción le dije­ron no a Keiko Fuji­mori, pues su memo­ria puedo más que la cam­paña de miedo desatada por la gran prensa nacio­nal, con su decano en la pri­mera línea de fuego. La suerte estaba echada, Keiko Fuji­mori per­día las elec­cio­nes, para tris­teza de los gran­des ami­gos del fuji­mo­rismo que durante una década con­tri­bu­ye­ron de manera directa o con su silen­cio cóm­plice al envi­le­ci­miento de la polí­tica nacio­nal, saqueando las arcas del Estado y vio­lando el dere­cho de cuanto peruano tuvo el coraje de decir­les basta.

Rafael Rodrí­guez Campos

Autor del blog www.agoraabierta.blogspot.com

Escribe en www.mula­dar­news.com

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