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¿Quién es el verdadero candidato antisistema en estas elecciones?

marzo 31, 2011

Tan anti­sis­tema cómo Humala es Keiko Fuji­mori, uno por des­co­no­cer los prin­ci­pios de una eco­no­mía libre, y la otra por haberse encar­gado, durante todos estos años de defen­der la manera cómo su padre se trajo abajo al Estado de Dere­cho de nues­tro país…

Keiko Fuji­mori y Ollanta Humala, can­di­da­tos a la pre­si­den­cia del Perú

Ahora, luego de los resul­ta­dos de las encues­tas publi­ca­dos por las empre­sas CPI e Ipsos Apoyo el último domingo, los mis­mos que colo­can a Ollanta Humala en el pri­mer lugar de las pre­fe­ren­cias, todos los demás can­di­da­tos pare­cen haberse decla­rado los defen­so­res del sis­tema. Pero a qué nos refe­ri­mos cuando habla­mos de sis­tema polí­tico o sis­tema eco­nó­mico. De manera sen­ci­lla podría­mos decir que un sis­tema es un con­junto de prin­ci­pios o reglas que orga­ni­za­dos de manera sis­te­má­tica (entién­dase cohe­rente) for­man un cuerpo o doc­trina que marca la con­ducta o el pro­ceso de toma de deci­sio­nes en un deter­mi­nado espa­cio y tiempo.

Un sis­tema polí­tico o eco­nó­mico es eso, única­mente eso, los sis­te­mas no son per se bue­nos o malos, serán posi­ti­vos o nega­ti­vos, sus pos­tu­la­dos serán váli­dos o invá­li­dos, en la medida que los mis­mos con­tri­bu­yan con el for­ta­le­ci­miento ins­ti­tu­cio­nal del Estado que los prac­tica haciendo posi­ble el mejo­ra­miento de la cali­dad de vida de todos y cada uno de sus ciu­da­da­nos, o en todo caso de la gran mayo­ría. Dicho de otro modo, uno opta por un deter­mi­nado sis­tema polí­tico o eco­nó­mico pues con­si­dera que es este y no otro es que le per­mi­tirá alcan­zar como socie­dad nive­les cada vez mayo­res de desa­rro­llo, y quiero sub­ra­yar la pala­bra desa­rro­llo, pues muchas veces, se suele con­fun­dir la pala­bra a la misma con con­ve­niente tér­mino cre­ci­miento eco­nó­mico, iden­ti­fi­ca­ción que a todas luces resulta errónea.

Durante las últi­mas déca­das, pri­mero en los paí­ses de Europa occi­den­tal, en los Esta­dos Uni­dos, y luego en Amé­rica Latina, se ha ido gene­rando un sano con­senso en torno a un con­junto de reglas bási­cas o prin­ci­pios que deben cons­ti­tuir los fun­da­men­tos del sis­tema polí­tico y eco­nó­mico. Hoy en día, la mayor can­ti­dad de paí­ses han optado por la demo­cra­cia como fór­mula polí­tica, y el libre mer­cado, con todo lo que ello supone, como prin­ci­pio rec­tor de su sis­tema eco­nó­mico. Siendo ello así podría­mos hacer­nos una pre­gunta: ¿Qué polí­tico repre­senta o recoge los prin­ci­pios de la demo­cra­cia libe­ral (polí­tica y eco­nó­mica) en su idea­rio, en su plan de gobierno, en su pro­puesta pro­gra­má­tica en estas elec­cio­nes? La res­puesta a esta pre­gunta resulta fun­da­men­tal ya que solo aquel can­di­dato que repre­sente la nega­ción de esta fór­mula podrá ser til­dado váli­da­mente de antisistema.

Ahora bien, si tanto los medios de comu­ni­ca­ción, la mayo­ría de ellos para ser más pre­ci­sos, como el sec­tor mayo­ri­ta­rio de la clase polí­tica, repite al uní­sono que es Ollanta Humala, y no otro can­di­dato, quien pre­senta una pro­puesta de gobierno que pre­tende des­co­no­cer ese con­junto de reglas bási­cas que son el pilar de nues­tro sis­tema, habría que pre­gun­tar­nos jus­ta­mente por cuá­les son esas reglas eco­nó­mi­cas que el líder del nacio­na­lismo pre­tende abo­lir en nues­tro país. El sis­tema eco­nó­mico actual se sos­tiene bajo la filo­so­fía de una eco­no­mía social de mer­cado, eso quiere decir que el modelo eco­nó­mico asu­mido por el Estado peruano reposa sobre prin­ci­pios tales como: la pro­mo­ción de liber­ta­des eco­nó­mi­cas como la liber­tad de tra­bajo, empresa, comer­cio e indus­tria, los prin­ci­pios de sub­si­dia­rie­dad eco­nó­mica del Estado, la libre com­pe­ten­cia, la prohi­bi­ción de mono­po­lios o la pros­crip­ción del deno­mi­nado abuso de posi­ción de domi­nio o domi­nante en el mer­cado, el tra­ta­miento igua­li­ta­rio a la inver­sión nacio­nal y extran­jera, la libre tenen­cia y dis­po­ni­bi­li­dad de moneda extran­jera, el res­peto a la intan­gi­bi­li­dad de los con­tra­tos y la obser­van­cia del prin­ci­pio de segu­ri­dad jurídica.

Por su parte cuando nos refe­ri­mos a los prin­ci­pios que ins­pi­ran el sis­tema demo­crá­tico como fór­mula polí­tica asu­mida por nues­tro país, hemos reco­gido una serie de pos­tu­la­dos que han hecho posi­ble la con­so­li­da­ción de la ins­ti­tu­cio­na­li­dad demo­crá­tica en otros luga­res del mundo. Den­tro de ese con­junto de prin­ci­pios tene­mos: el prin­ci­pio de sepa­ra­ción de pode­res, el prin­ci­pio de alter­nan­cia en el ejer­ci­cio del poder a tra­vés de elec­cio­nes libres y perió­di­cas, el res­peto por la auto­no­mía e inde­pen­den­cia de los órga­nos del Estado, el some­ti­miento del ejer­ci­cio del poder público a la Cons­ti­tu­ción y a las leyes, el fomento de la par­ti­ci­pa­ción ciu­da­dana en la vida polí­tica nacio­nal mediante meca­nis­mos de par­ti­ci­pa­ción, con­trol y fis­ca­li­za­ción a las auto­ri­da­des polí­ti­cas, el res­peto por los dere­chos y liber­ta­des, el res­peto irres­tricto por la liber­tad de expre­sión, el reco­no­ci­miento de la impor­tan­cia del sis­tema inter­na­cio­nal de pro­tec­ción de los dere­chos huma­nos, el res­peto por los gru­pos mino­ri­ta­rios, la lucha con­tra la corrup­ción y la trans­pa­ren­cia en el manejo de los fon­dos públi­cos, entre muchos otros.

Siendo ello así, habiendo defi­nido con cierta pre­ci­sión y cla­ri­dad, los prin­ci­pios que for­man el sus­trato de nues­tro sis­tema polí­tico y eco­nó­mico, recién pode­mos iden­ti­fi­car qué can­di­dato o can­di­da­tos son anti­sis­tema. Para ello debe­mos ana­li­zar y cote­jar los plan­tea­mien­tos que ellos hacen en sus pla­nes de gobierno, esos pla­nes o pro­pues­tas que en reali­dad muy pocos leen y toman en cuenta al momento de deci­dir su pre­fe­ren­cia polí­tica, sobre todo en paí­ses como el nues­tro caren­tes de una edu­ca­ción polí­tica y ciu­da­dana si quiera básica, para una vez hecho este aná­li­sis poder afir­mar, con mayo­res ele­men­tos de jui­cio si el idea­rio de tal o cual pos­tu­lante for­ta­lece los linea­mien­tos de la demo­cra­cia y el libre mer­cado, o si por el con­tra­rio actúa como una espe­cie de Néme­sis del sistema.

Pues bien, luego de hacer ese ejer­ci­cio, no tengo la menor duda en afir­mar que en estas elec­cio­nes, nues­tro país cuenta no con uno, sino con dos can­di­da­tos a los cua­les se los puede cata­lo­gar, con el mayor res­peto y rigor inte­lec­tual, como ver­da­de­ros anti­sis­tema. Son ver­da­de­ros anti­sis­tema no sólo por ofre­cer en su plan de gobierno pro­pues­tas que des­co­no­cen los linea­mien­tos bási­cos del libre mer­cado y del sis­tema demo­crá­tico, sino por­que cen­trando la mirada en la hoja de vida que estos le ofre­cen al país, las dudas sobre su ver­da­dera voca­ción demo­crá­tica y su apuesta por una eco­no­mía libre, sin res­tric­cio­nes o inter­ven­cio­nes arbi­tra­rias del Estado, se acre­cien­tan y for­ta­le­cen cuando haciendo uso de la tan frá­gil memo­ria uno recuerda pasa­jes de su vida pasada, y los rela­ciona con sus ideas más impor­tan­tes a medida que uno avanza en la lec­tura de su oferta electoral.

El pri­mero de ellos, de los anti­sis­tema de la polí­tica nacio­nal en estas elec­cio­nes 2011, es sin lugar a dudas, el señor ex coman­dante y ex defen­sor de dic­ta­do­res y jefes de Estado auto­ri­ta­rios como Hugo Chá­vez, Fidel Cas­tro, Evo Mora­les, Rafael Correa o Daniel Ortega; esta­mos hablando claro está de Ollanta Humala. El señor Humala, quien hoy viste de terno, hace uso de un len­guaje menos con­fron­ta­cio­nal y radi­cal, se pre­senta como el modelo de padre de la fami­lia peruana, e incluso, besa las manos y recibe la ben­di­ción de Mon­se­ñor Cipriani, a quien otrora tildó de defen­sor del dic­ta­dor Fuji­mori, es sin lugar a dudas, un can­di­dato anti­sis­tema. Lo es pues más allá de su hoja de com­pro­mi­sos leída opor­tu­na­mente al día siguiente de cono­cerse las últi­mas encues­tas, en la que se mues­tra frente a la ciu­da­da­nía como un manso cor­dero, ello no es más que una treta elec­to­ral, una arti­maña poli­ti­quera, una trampa acon­se­jada por su dic­ta­dor cari­beño pre­fe­rido, o por su ase­sor de cam­paña bra­si­leño gene­ro­sa­mente remu­ne­rado. Digo todo ello pues pre­senta en su plan de gobierno una serie de pro­pues­tas tras­no­cha­das en mate­ria eco­nó­mica que pre­ten­den traer de vuelta a fan­tas­mas del pasado tan cono­ci­dos para los que tene­mos memo­ria de nom­bre: inter­ven­cio­nismo, popu­lismo, esta­tismo, cen­tra­li­za­ción de la eco­no­mía, expro­pia­ción, entre otras perlas.

El señor Humala, a pesar del fra­caso y la corrup­ción exhi­bida por la buro­cra­cia de este país al momento de geren­ciar las empre­sas esta­ta­les, sigue cre­yendo en las deno­mi­na­das empre­sas estra­té­gi­cas, las aero­lí­neas de ban­dera, los sec­to­res de la eco­no­mía cap­tu­ra­dos por el Estado, la mayor inter­ven­ción del Estado en sec­to­res en los cua­les lo que debiera de pri­mar es el juego y la con­cu­rren­cia libre de los agen­tes eco­nó­mi­cos, la modi­fi­ca­ción de la Cons­ti­tu­ción eco­nó­mica, la revi­sión de los Tra­ta­dos de Libre Comer­cio ya nego­cia­dos, etc. Por todas estas razo­nes creo que lo que le ofrece el señor Humala al país es la vuelta al pasado, el regreso a épocas que se creían supe­ra­das, el retorno a aque­llos años en los cua­les lo único que geren­ciaba y pro­du­cía el inefi­ciente Estado peruano, cap­tu­rado por la buro­cra­cia corrupta que sigue cam­peando en las ins­ti­tu­cio­nes públi­cas, era ham­bre, pobreza y exclu­sión. A pesar de ello, el dis­curso radi­cal de Humala sigue gene­rando entu­siasmo entre un buen grupo de perua­nos, debido a la falta de capa­ci­dad Esta­tal, de los gru­pos de poder eco­nó­mico y de los par­ti­dos polí­ti­cos para hacer que ese cre­ci­miento eco­nó­mico alcan­zado a par­tir de una manejo fis­cal y macro­eco­nó­mico res­pon­sa­ble exhi­bido durante los últi­mos años logre dis­tri­buirse de manera más equi­ta­tiva entre todos los perua­nos. Mien­tras en el Perú los nive­les de pobreza, exclu­sión y mar­gi­na­li­dad sigan siendo los mis­mos, siem­pre habrá terreno fér­til para los dis­cur­sos incen­dia­rios como los de Humala.

El segundo can­di­dato anti­sis­tema, a pesar de las sim­pa­tías que genera den­tro de los gru­pos de poder empre­sa­rial de nues­tro país, mejor dicho den­tro del círculo de mer­can­ti­lis­tas y aya­ye­ros del poder de turno de siem­pre, es Keiko Fuji­mori, la hija, y otrora pri­mera dama, del dic­ta­dor, ase­sino y ladrón Alberto Fuji­mori. Keiko Fuji­mori, al igual que Ollanta Humala, no cree en las for­mas demo­crá­ti­cas no cree en el res­peto por el orden cons­ti­tu­cio­nal, no cree en la liber­tad de expre­sión. La señora Keiko, para los des­me­mo­ria­dos, siem­pre jus­ti­ficó medi­das tan anti­de­mo­crá­ti­cas como el golpe de Estado del 5 de abril, la des­ti­tu­ción de los magis­tra­dos del Tri­bu­nal Cons­ti­tu­cio­nal que se opu­sie­ron a la ter­cera reelec­ción de su padre, el retiro de la nacio­na­li­dad a Baruv Ivcher, el retiro del Perú de la com­pe­ten­cia de la Corte Inter­ame­ri­cana de Dere­chos Huma­nos. A la señora Keiko Fuji­mori nunca le causó preo­cu­pa­ción el saber que durante el gobierno de su padre, se com­pra­ban las con­cien­cias de los altos man­dos mili­ta­res o poli­cia­les, se com­pra­ban las líneas edi­to­ria­les de los medios de comu­ni­ca­ción, se com­pra­ban a los con­gre­sis­tas tráns­fu­gas. La señora Keiko Fuji­mori no le ha expli­cado al país cual es su posi­ción frente a estos temas. Tam­poco nos ha acla­rado el ori­gen del dinero que fue uti­li­zado para pagar sus estu­dios y el de todos sus her­ma­nos en el extran­jero. La señora Keiko Fuji­mori, al igual que el señor Humala, apela a la estu­pi­dez y arte­ros­cle­ro­sis pre­ma­tura de la cual sufren muchos adul­tos y jóve­nes votan­tes, para bur­larse de la inte­li­gen­cia del peruano pro­me­dio, nos pre­tende hacer creer que es una gran demó­crata, cuando en reali­dad no es más que un remedo, una títere del ase­sino que habita en la DINOES, acom­pa­ñada, intere­sa­da­mente, por todos aque­llos que durante más de una década con­tri­bu­ye­ron al envi­le­ci­miento de la polí­tica nacio­nal, con ellos nacie­ron los dia­rios chi­cha, con ellos nacie­ron los psi­co­so­cia­les pro­ta­go­ni­za­dos por Laura Bozzo, los cómi­cos ambu­lan­tes, y tan­tas arti­ma­ñas más tra­ma­das desde la salita del SIN, donde Vla­di­miro Mon­te­si­nos, su padre, y su her­ma­nito Kenyi, juga­ban a gra­bar videí­tos para la pos­te­ri­dad. La señora Keiko Fuji­mori, se esfuerza, espe­re­mos sin éxito en estas elec­cio­nes, por hacer­nos creer que el fuji­mo­rismo cam­bió, sin embargo, lleva con­sigo, bajo sus fal­das, a los mis­mos defen­so­res de corrup­te­las o vio­la­cio­nes a los dere­chos huma­nos que vota­ron a favor de las leyes de amnis­tía para el grupo Colina, y entor­pe­cían cual­quier inves­ti­ga­ción pro­puesta por la opo­si­ción polí­tica de aquel tiempo. Hagá­mo­nos una pre­gunta enton­ces ¿Cómo creerle a Keiko Fuji­mori si detrás de ella están los mis­mos ami­gos del dic­ta­dor y de Vla­di­miro Mon­te­si­nos? Está bien, en un acto de fe asu­ma­mos que Keiko es todo lo que dice ser, pero de qué nos sirve Keiko como pre­si­denta del Perú, si detrás de ella está la misma pan­di­lla que enmierdo nues­tro país durante diez años, una pan­di­lla a la cual se tuvo que sacar a empu­jo­nes, por­que recuér­denlo bien, ya se alis­ta­ban para 5 años más de purita cleptocracia.

Por estas razo­nes es que a mi modo de enten­der la polí­tica y el sis­tema eco­nó­mico no pode­mos afir­mar con razo­nes obje­ti­vas que en la hora actual, el único can­di­dato anti­sis­tema es el señor Ollanta Humala, tan anti­sis­tema cómo Humala es Keiko Fuji­mori, uno por des­co­no­cer los prin­ci­pios de una eco­no­mía libre, y la otra por haberse encar­gado, durante todos estos años de defen­der la manera cómo su padre se trajo abajo al Estado de Dere­cho de nues­tro país, des­tru­yendo la ins­ti­tu­cio­na­li­dad demo­crá­tica. La señora Keiko Fuji­mori es muy valiente cuando llama al señor Hugo Chá­vez dic­ta­dor, cosa que Humala no hace, tam­bién cuando hace lo mismo con Fidel Cas­tro, cosa que Humala rehúye, los llama así pues cam­bia­ron la Cons­ti­tu­ción, pues no creen en las elec­cio­nes libres, pues res­trin­gen la liber­tad de expre­sión, y per­si­guen a los opo­si­to­res de su régi­men. Yo, luego de escu­charla me pre­gunto: ¿Keiko, acaso eso no hizo tam­bién tu padre?

Para mí tanto Ollanta Humala como Keiko supo­nen un serio retro­ceso para el país. Pero tal parece que la figura de Humala genera mayo­res temo­res y resis­ten­cias entre los medios y los gru­pos de poder en el Perú. Me pre­gunto inge­nua­mente por­qué en mi país la gente está dis­puesta a can­jear su liber­tad y sus dere­chos por la tan pro­mo­cio­nada esta­bi­li­dad eco­nó­mica. La res­puesta es una, no es la gente, no es la gran mayo­ría, son los mer­can­ti­lis­tas de siem­pre, que bus­can y se apro­xi­man al poder de turno, se trate de un dic­ta­dor o no, todo ello a cam­bio que este les cuide el bol­si­llo y sus intere­ses. Tal parece enton­ces, que para algu­nos uno deja de ser anti­sis­tema cuando asume como suyos los prin­ci­pios del libre mer­cado, aun cuando se esté dis­puesto a con­cul­car todas las liber­ta­des y hacer tri­zas la ins­ti­tu­cio­na­li­dad demo­crá­tica. ¿No les parece una doble moral absurda?

Rafael Rodrí­guez Campos

Autor del blog www.agoraabierta.blogspot.com

Escribe en www.mula­dar­news.com

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