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¡Cierren La Escuela de las Américas!

noviembre 1, 2010

Para nadie es un secreto que la lla­mada “Escuela de las Amé­ri­cas” es un orga­nismo creado por los Esta­dos Uni­dos para adies­trar a mili­ta­res en tác­ti­cas de gue­rra no con­ven­cio­nal que luego se uti­li­za­rán para defen­der los intere­ses nor­te­ame­ria­ca­nos y los intere­ses de las gran­des poten­cias que mane­jan la eco­no­mía del mundo. Para nadie debe­ría ser un secreto tam­bién que su ver­da­dero obje­tivo es la espe­cia­li­za­ción de futu­ros dic­ta­do­res, gol­pis­tas de estado, ase­si­nos y tor­tu­ra­do­res que han man­chado con san­gre la his­to­ria de nuestra América Latina.

Escuela de las Amé­ri­cas: La aca­de­mia mili­tar de la Gue­rra Fría

Dario Klein

Es el blanco de odios de gente dis­puesta a todo para que deje de exis­tir. Sus pare­des y su biblio­teca pare­cen un museo de la Gue­rra Fría lati­noa­me­ri­cana. Unos 60 mil mili­ta­res pasa­ron por sus aulas. De allí salie­ron 10 pre­si­den­tes, 38 minis­tros de Defensa y 71 coman­dan­tes en jefe de las Fuer­zas Armadas.

Allí se gra­dua­ron 496 sol­da­dos que fue­ron acu­sa­dos de deli­tos y vio­la­cio­nes a los dere­chos huma­nos. Tam­bién muchos otros que sir­vie­ron decen­te­mente a la socie­dad. Su for­ma­ción incluyó biblio­gra­fía anti­co­mu­nista y, en algu­nos casos, anti­de­mo­crá­tica. Hoy, sus cur­sos y entre­na­mien­tos fue­ron refor­mu­la­dos para el nuevo mundo que nació tras la caída del muro de Berlín.

Sin embargo, en la entrada toda­vía puede leerse un texto que, en uno de sus pasa­jes, reza: “Soy el espí­ritu de la Escuela de las Amé­ri­cas. Estoy entre aque­llos hom­bres que ansían dete­ner el comu­nismo en las Américas”.

A pri­mera vista, nadie diría que esta­mos en una base mili­tar ubi­cada en el sur pro­fundo de Esta­dos Uni­dos. El idioma domi­nante es el espa­ñol y los ros­tros son cla­ra­mente lati­noa­me­ri­ca­nos. Las ban­de­ras esta­dou­ni­den­ses pre­si­den la lle­gada. Un panel con fotos del ejér­cito de Chile recibe al visitante.

Una vez den­tro, a lo largo del edi­fi­cio de la Escuela de las Amé­ri­cas (SOA, por sus siglas en inglés), donde en el pasado fun­cionó la escuela de infan­te­ría de Esta­dos Uni­dos, se repar­ten foto­gra­fías de gra­dua­dos, en color y blanco y negro, rega­los de las dis­tin­tas Fuer­zas Arma­das, ban­de­ri­nes, fotos de gober­nan­tes mili­ta­res, bus­tos de los pró­ce­res ame­ri­ca­nos con algu­nas de sus fra­ses céle­bres espar­ci­das. Y sol­da­dos que van y vie­nen. Cada uno con el uni­forme ofi­cial de su país y su ban­dera bor­dada al hom­bro. Sin armas y con cua­derno. Más preo­cu­pa­dos por dis­fru­tar de la opor­tu­ni­dad de via­jar, de vivir en el exte­rior y de cono­cer tec­no­lo­gía mili­tar que nunca vie­ron en sus nacio­nes, que de la polé­mica que los rodea.

Ami­ga­bles y a la defen­siva. Temen hablar sin auto­ri­za­ción. Y cuando lo hacen, fuera de micró­fo­nos, se defien­den. “Yo soy un sol­dado del Ejér­cito de los Esta­dos Uni­dos, dice uno de los ins­truc­to­res, sacu­diendo con fuerza su uni­forme. “Yo no soy un tor­tu­ra­dor, un vio­la­dor de los dere­chos huma­nos. Yo enseño lo con­tra­rio”. Cuando lo dice, sus ojos pare­cen estar mojados.

Sin embargo, en Washing­ton y en Amé­rica latina, no todos opi­nan lo mismo. Y los que llo­ran, de rabia y de pesar, son los fami­lia­res de las víc­ti­mas de algu­nos de los egre­sa­dos de la escuela, que acu­san de su pena a la ins­ti­tu­ción que educó a sus victimarios.

“La SOA fue fun­dada como una escuela de com­bate enfo­cada en téc­ni­cas de con­tra­in­sur­gen­cia. Más que con­tri­buir al desa­rro­llo de la demo­cra­cia en la región, la SOA en reali­dad enseñó ele­men­tos que mina­ron y des­tru­ye­ron los valo­res democráticos”

SOA Watch

“Su misión es desa­rro­llar ins­truc­ción mili­tar per­ti­nente, doc­tri­nal­mente acer­tada y de costo razo­na­ble, dic­tarla a per­so­nal de las nacio­nes ibe­roa­me­ri­ca­nas; pro­mo­ver los valo­res demo­crá­ti­cos y el res­peto por los dere­chos huma­nos; y fomen­tar la coope­ra­ción entre las fuer­zas mili­ta­res multinacionales”

Pre­sen­ta­ción del catá­logo de cur­sos de la SOA

Las man­za­nas podri­das

Para los acti­vis­tas en dere­chos huma­nos y, espe­cí­fi­ca­mente, para una orga­ni­za­ción no guber­na­men­tal lla­mada School of Ame­ri­cas Watch (o vigi­lan­tes de la Escuela de las Amé­ri­cas), la ins­ti­tu­ción debe ser clau­su­rada. Según ellos, repre­senta el lado más oscuro de la Gue­rra Fría y de la lucha con­tra la insur­gen­cia en Amé­rica latina: las per­se­cu­cio­nes, las tor­tu­ras, las desa­pa­ri­cio­nes, la gue­rra sucia… las dic­ta­du­ras militares.

Dic­ta­du­ras que fue­ron enca­be­za­das en algu­nos casos por gra­dua­dos de la escuela: Argen­tina con Leo­poldo Gal­tieri o Roberto Viola; Boli­via, con Hugo Bán­zer; Perú, con Juan Velasco Alva­rado; Gua­te­mala, con José Efraín Ríos Montt, o Panamá, con Manuel Anto­nio Noriega. Vio­la­cio­nes a los dere­chos huma­nos que invo­lu­cra­ron varias veces a ex estu­dian­tes de la institución.

mata­los

Y dan cifras: más de dos ter­cios de los cita­dos en el informe de la Comi­sión de la Ver­dad de la ONU refe­rente a El Sal­va­dor, dado a cono­cer en 1993, fue­ron egre­sa­dos de la SOA. De los acu­sa­dos de atro­ci­da­des en Colom­bia, casi la mitad estu­dió en la SOA. Res­pecto a Gua­te­mala, ocho de los men­cio­na­dos en el informe “Nunca Más” de la Arqui­dió­ce­sis gua­te­mal­teca tam­bién reci­bie­ron ins­truc­ción en la SOA. Dos de los tres ofi­cia­les acu­sa­dos del ase­si­nato del arzo­bispo Oscar Romero en El Sal­va­dor, en 1990; 19 de los 26 impli­ca­dos en la matanza de seis mon­jas jesui­tas, su ama de lla­ves y vio­la­ción de su hija ado­les­cente en 1989, tam­bién en El Sal­va­dor; diez de doce acu­sa­dos de la masa­cre de 900 civi­les en El Mozote. Todos ellos reci­bie­ron ins­truc­ción en la SOA.

Tam­bién adqui­rió allí parte de sus cono­ci­mien­tos mili­ta­res el acu­sado de orde­nar el ase­si­nato del esta­dou­ni­dense Michael Devine y del líder gue­rri­llero gua­te­mal­teco Efraín Bamaca Velásquez. En total, 496 egre­sa­dos de la escuela están acu­sa­dos for­mal­mente de crí­me­nes diversos.

Sin embargo, la inter­pre­ta­ción de estas cifras que rea­liza el per­so­nal de la Escuela de las Amé­ri­cas es bien dis­tinta. Según ellos, 60.267 per­so­nas pasa­ron hasta el momento por sus aulas y cam­pos de entrenamiento.

“Los acu­sa­dos de vio­lar los dere­chos huma­nos –y muchas de esas acu­sa­cio­nes son flojas–son menos del 1 por ciento de nues­tros gra­dua­dos. Si acep­ta­mos las acu­sa­cio­nes de que que­re­mos entre­nar a los mili­ta­res para que come­tan abu­sos, pues nos ha ido bas­tante mal”, argu­menta el coman­dante de la SOA, el coro­nel Glenn Weidner.

“No se puede negar que algu­nos gra­dua­dos han come­tido abu­sos, pero la idea de que fue su paso por la Escuela de las Amé­ri­cas lo que los capa­citó para ello es sim­ple­mente falsa”, agrega.

Refor­zando este argu­mento, Tony Rai­mondo, abo­gado mili­tar e ins­truc­tor de Dere­cho Inter­na­cio­nal Huma­ni­ta­rio desde hace 6 meses, indica: “que apa­rezca un cri­mi­nal que se educó en Har­vard, como el ‘Una­bom­ber’, no implica que ten­ga­mos que pedir que cie­rre la Uni­ver­si­dad de Har­vard”.

Por su parte, su colega en la actual ins­truc­ción sobre Dere­chos Huma­nos, el cape­llán de la escuela Rubén Darío Colón, indica que “ellos lo que hicie­ron, lo hicie­ron por su cuenta, y no como con­se­cuen­cia de la institución”.

En res­puesta a todas estas defen­sas, “SOA Watch” indica que “el argu­mento de que exis­tan unas pocas man­za­nas podri­das no es muy con­vin­cente, dado el peso de la evi­den­cia sobre la par­ti­ci­pa­ción de gra­dua­dos de la SOA en abu­sos a los dere­chos huma­nos”. Y el sacer­dote jesuita Bill Bich­sel agrega: “no esta­mos hablando de unas pocas man­za­nas podri­das. Esta­mos hablando de un barril lleno y de que el barril mismo está putre­facto”.

“Cien­tos de miles de lati­noa­me­ri­ca­nos han sido tor­tu­ra­dos, vio­la­dos, ase­si­na­dos, des­a­pa­re­ci­dos, masa­cra­dos y obli­ga­dos a refu­giarse por sol­da­dos y ofi­cia­les entre­na­dos en esa Escuela. Los egre­sa­dos de la SOA per­si­guen a los edu­ca­do­res, orga­ni­za­do­res de sin­di­ca­tos, tra­ba­ja­do­res reli­gio­sos, líde­res estu­dian­ti­les, y a los pobres y cam­pe­si­nos que luchan por los dere­chos de los damnificados”

“Escuela de asesinos”

Pero las crí­ti­cas no son sola­mente numé­ri­cas, sino tam­bién con­cep­tua­les. “La escuela en gran medida educó y per­fec­cionó la doc­trina de la segu­ri­dad nacio­nal en Amé­rica latina que sir­vió para jus­ti­fi­car una lucha prác­ti­ca­mente sin cuar­tel, sin nin­gún tipo de lími­tes con­tra lo que en aque­lla época se enten­día que era el Comu­nismo”, explica el direc­tor de “Human Rights Watch Ame­ri­cas”, José Miguel Vivanco.

Prueba de esto es el con­te­nido de por lo menos seis manua­les que ins­tru­yen res­pecto a la lucha con­tra la insurgencia.

Por eso, sus detrac­to­res lla­man a la Escuela de las Amé­ri­cas, “escuela de ase­si­nos” o “escuela de gol­pes”, y la con­si­de­ran un “dino­sau­rio de la Gue­rra Fría”.

Sin embargo, las auto­ri­da­des de la SOA afir­man lo con­tra­rio: “claro que tra­ba­ja­mos con gobier­nos no demo­crá­ti­cos en deter­mi­na­dos momen­tos, para enfren­tar la cri­sis en ese gran con­flicto, en ese gran enfren­ta­miento –por­que la vio­len­cia no era patri­mo­nio de un sólo bando-, pero siem­pre bus­cando un camino hacia la demo­cra­cia”, indica Weid­ner. “La idea de la estra­te­gia de la con­tra­in­sur­gen­cia no es algo que inventó la Escuela de las Amé­ri­cas”, agrega.

Pre­sen­ta­ción de la SOA.

“For­mar alia­dos fie­les“

La Escuela de las Amé­ri­cas nació en 1946, en Fuerte Ama­dor, en Panamá, bajo el nom­bre de “Cen­tro de Adies­tra­miento Lati­noa­me­ri­cano: divi­sión terres­tre”. Cua­tro años des­pués fue tras­la­dada a otra base pana­meña en Fuerte Gulick, donde adoptó el espa­ñol como len­gua ofi­cial y pasó a lla­marse “Escuela del Caribe del Ejér­cito de Esta­dos Uni­dos”.

Sin embargo, su impor­tan­cia fue cre­ciendo a par­tir de 1961, cuando el pre­si­dente esta­dou­ni­dense John F. Ken­nedy deter­minó la que sería su misión esen­cial hasta los años 90: pre­pa­rar a las fuer­zas arma­das para com­ba­tir la ame­naza comu­nista, cola­bo­rar con el desa­rro­llo de una con­tra­ofen­siva a la cre­ciente influen­cia cubana y sovié­tica en la for­ma­ción de gru­pos gue­rri­lle­ros. En una sola pala­bra: la con­tra­in­sur­gen­cia. Un tér­mino que sir­vió para jus­ti­fi­car muchas de las dic­ta­du­ras y de los peo­res crí­me­nes come­ti­dos en las déca­das del 60, 70 y 80 en buena parte de Amé­rica latina.

En 1963 ya tenía su nom­bre actual: “Escuela de las Amé­ri­cas”. Los pla­nes de estu­dio no tenían nada que el coro­nel Weid­ner con­si­dere nega­tivo: “nues­tros cur­sos siem­pre refle­ja­ron la estra­te­gia del Depar­ta­mento de Estado y el Comando Sur, y la polí­tica exte­rior de los Esta­dos Uni­dos, indica. “Nues­tra for­ma­ción se basa en la doc­trina del ejér­cito de Esta­dos Uni­dos. La idea de que se enseñó algo dis­tinto a lo que se enseña en el resto de las escue­las mili­ta­res es falsa. Noso­tros lo único que hace­mos es tra­du­cir al espa­ñol los cur­sos que se impar­ten”, agrega.

Y en esto último se detiene. Según él, una de las tareas más impor­tan­tes de la SOA es “for­mar alia­dos fie­les a los Esta­dos Uni­dos”.

“Ahora las agen­cias mili­ta­res de las Amé­ri­cas están haciendo cosas como pelear con­tra nar­co­tra­fi­can­tes, asis­tiendo en la recu­pe­ra­ción de los desas­tres huma­ni­ta­rios. Esos son pape­les muy impor­tan­tes y nece­si­tan asis­ten­cia para entre­nar a sus soldados”

Louis Cal­dera, secre­ta­rio del Ejér­cito de Esta­dos Unidos

Las nue­vas metas

En 1989, el blo­que comu­nista se des­pe­da­zaba, las gue­rri­llas izquier­dis­tas lati­noa­me­ri­ca­nas esta­ban casi todas derro­ta­das y la demo­cra­cia se impo­nía en todo el continente.

Ante este pano­rama, la SOA debió refor­mu­lar su razón de ser. Ahora la demo­cra­cia sería defen­dida a ultranza y la nueva ame­naza que habría que com­ba­tir sería, a par­tir de enton­ces, el narcotráfico.

“Ter­mi­nada la época insur­gente, el énfa­sis cam­bió para refle­jar las polí­ti­cas del gobierno. Y la prio­ri­dad es pro­mo­ver la ins­ti­tu­cio­na­li­dad bajo un sis­tema demo­crá­tico”, indica Weidner.

Aun­que el manual expli­ca­tivo de la SOA aclara que la insu­rrec­ción sigue siendo “una ame­naza per­sis­tente”, indica que el plan de estu­dios de la escuela agregó nue­vos cur­sos como des­mi­nado, ope­ra­cio­nes de paz, des­tre­zas de enfer­me­ros y ope­ra­cio­nes anti­dro­gas. Por otro lado, deja­ron de exis­tir otras mate­rias como “fran­co­ti­ra­do­res, ofi­cial de com­bate e inte­li­gen­cia militar”.

Pero el curso que más varió es, jus­ta­mente, el que, para sus detrac­to­res, era el punto más débil del cen­tro de entre­na­miento: dere­chos humanos.

El nuevo plan de estu­dios es, según su ins­truc­tor, Tony Rai­mondo, “el mejor pro­grama de dere­chos huma­nos” que se imparte en las escue­las mili­ta­res de Esta­dos Uni­dos. Cada estu­diante recibe un mínimo de 8 y un máximo de 40 horas de ins­truc­ción al respecto.

Un curso que incluye asun­tos tales como Dere­cho Inter­na­cio­nal Huma­ni­ta­rio, Pacto de San José, Decla­ra­ción Inter­na­cio­nal de Dere­chos Huma­nos, y en el que se deba­ten hechos reales como la masa­cre de Mi Lay en Viet­nam o algu­nos de los crí­me­nes per­pe­tra­dos en Amé­rica latina.

“No se puede fun­cio­nar como mili­tar sin saber sobre Dere­chos Huma­nos y Dere­chos de Gue­rra”, explica Rai­mondo, quien ase­gura que, aun­que ahora el curso es más com­pleto, la SOA “siem­pre ha entre­nado sobre Dere­chos Humanos”.

“No existe una ins­ti­tu­ción donde todos los gra­dua­dos sigan lo que apren­die­ron. Nin­guna ins­ti­tu­ción puede garan­ti­zar el pen­sa­miento de una persona”.

No obs­tante, los opo­si­to­res a la Escuela de las Amé­ri­cas no con­fían en la reforma de la institución.

Según ellos, por­que no existe un con­trol exte­rior ade­cuado a su plan de estu­dios, por­que los nue­vos cur­sos como los de Dere­chos Huma­nos y com­bate al nar­co­trá­fico son insu­fi­cien­tes, por­que sigue sin exis­tir un segui­miento de lo que hacen los gra­dua­dos una vez que dejan la SOA, y por­que siguen sur­giendo nue­vos casos de vio­la­cio­nes a los dere­chos huma­nos que invo­lu­cran a egresados.

Y citan que “el Informe del Depar­ta­mento de Estado sobre Colom­bia pro­veyó infor­ma­ción que impli­caba a gra­dua­dos de la SOA en una masa­cre ocu­rrida en 1997 y en un alla­na­miento ile­gal a un grupo de dere­chos huma­nos cató­lico en 1998. Ade­más, la 20ª bri­gada mili­tar, que fue disuelta en 1998 por abu­sos a los dere­chos huma­nos estaba coman­dada por un gra­duado de la SOA” .

Pero, para estos detrac­to­res, lo peor es que la escuela ni siquiera ha admi­tido la gra­ve­dad de su man­cha más oscura y difí­cil de borrar: la exis­ten­cia de manua­les que pro­mo­vían acti­vi­da­des anti­de­mo­crá­ti­cas y repre­si­vas. Y argu­men­tan que, si no pue­den reco­no­cer o admi­tir el pro­blema, difí­cil­mente podrán corregirlo.

“Los manua­les acon­se­jan a las Fuer­zas Arma­das de Amé­rica latina que espíen a par­ti­dos polí­ti­cos de opo­si­ción. Cuando el gobierno de Esta­dos Uni­dos espió a un par­tido opo­si­tor, eso se llamó Water­gate y el pre­si­dente se enfrentó a un jui­cio político”.

Los manua­les de la gue­rra fría

Espiar, chan­ta­jear, infil­trarse en orga­ni­za­cio­nes civi­les, con­fun­dir insur­gen­cia armada y opo­si­ción legí­tima, “neu­tra­li­zar” opo­si­to­res, dete­ner ile­gal­mente, ope­rar fuera de la ley y del sis­tema demo­crá­tico… Todo eso estuvo per­mi­tido y hasta fue acon­se­jado a los alum­nos de la Escuela de las Amé­ri­cas que tuvie­ron acceso a seis manua­les, con refe­ren­cias al respecto.

Una vez hecho público su con­te­nido en 1991, el gobierno de Esta­dos Uni­dos no sólo no con­denó el hecho sino que lo mini­mizó diciendo que los tex­tos incluían sola­mente “dos doce­nas de peque­ños pasa­jes en seis de los manua­les que tota­li­zan 1.169 pági­nas, que con­tie­nen mate­rial que o no era o podía ser inter­pre­tado. que no era cohe­rente con la polí­tica de Esta­dos Uni­dos”. Ade­más, el Pen­tá­gono deter­minó que no podía acha­car res­pon­sa­bi­li­da­des por­que quie­nes usa­ron esos manua­les en sus cla­ses no sabían que ello iba en con­tra de lo que supues­ta­mente defen­día su país.

En cam­bio, el “Latin Ame­rica Wor­king Group” realizó un aná­li­sis de con­te­nido y con­cluyó algo mucho más grave: que “todo el marco de los tex­tos está en con­tra­dic­ción directa con los valo­res demo­crá­ti­cos. En nom­bre de la defensa de la demo­cra­cia, estos manua­les entre­na­ron a mili­ta­res lati­noa­me­ri­ca­nos con méto­dos pro­fun­da­mente antidemocráticos”.

Divi­dido en los temas “Manejo de fuen­tes”, “Con­tra­in­te­li­gen­cia”, “Gue­rra revo­lu­cio­na­ria e ideo­lo­gía comu­nista”, “Terro­rismo y la gue­rri­lla urbana”, “Inte­rro­ga­ción”, “Inte­li­gen­cia de com­bate”, y “Aná­li­sis I”, los manua­les tien­den a ense­ñar a los mili­ta­res a iden­ti­fi­car y supri­mir los movi­mien­tos antigubernamentales.

Entre otras cosas, por ejem­plo, los manua­les reco­mien­dan que el Ejér­cito cree una “lista negra” de “per­so­nas cuya cap­tura y deten­ción son de la mayor impor­tan­cia para las Fuer­zas Arma­das” y reco­mien­dan blan­cos que pue­den ser “neu­tra­li­za­dos”, como par­ti­dos opo­si­to­res, orga­ni­za­cio­nes para­mi­li­ta­res o per­so­nas hos­ti­les con el Gobierno. El tér­mino “neu­tra­li­zar”, en este caso, es defi­nido como “dete­ner o des­acre­di­tar”, pero, en la ter­mi­no­lo­gía mili­tar, a menudo sig­ni­fica tam­bién eje­cu­tar o destruir.

Ade­más, los manua­les ense­ñan que los insur­gen­tes “no tie­nen con­di­ción legal como pri­sio­ne­ros de gue­rra bajo la con­ven­ción de Gine­bra”, que no es nece­sa­rio que los dete­ni­dos sean sos­pe­cho­sos de algo, que un inte­rro­ga­dor puede usar nom­bre falso y no decir los moti­vos por los que detiene a la per­sona, que una téc­nica válida de con­tra­in­te­li­gen­cia es el chan­taje a las fuen­tes, que aun­que una per­sona lle­gue al poder demo­crá­ti­ca­mente no deja de ser una ame­naza, que si una per­sona mani­fiesta su des­con­tento labo­ral es muy pro­ba­ble que sea comu­nista y, por tanto, un peli­gro, que es acep­ta­ble ofre­cer favo­res a cam­bio de la muerte de un enemigo, que es legí­timo usar suero de la ver­dad

Estas estra­te­gias de con­trol pro­mo­vi­das por estos manua­les y por otros manua­les uti­li­za­dos por la Agen­cia Cen­tral de Inte­li­gen­cia esta­dou­ni­dense (CIA) que pro­mue­ven, espe­cí­fi­ca­mente, téc­ni­cas de tor­tura, tie­nen noto­rios pare­ci­dos con las téc­ni­cas uti­li­za­das por varias de las dic­ta­du­ras lati­noa­me­ri­ca­nas de los 70 y 80, como las de Argen­tina, Bra­sil, Chile o Uru­guay, o en las gue­rras civi­les centroamericanas.

Sin embargo, inten­tando sal­var su honor, el coro­nel Weid­ner aclara que “los manua­les no fue­ron escri­tos por la Escuela de las Amé­ri­cas”, sino “por bri­ga­das de inte­li­gen­cia”, y con­fiesa que “fue un error no haber revi­sado ese mate­rial”. Ade­más, ofrece una expli­ca­ción: “No quiero entrar en la defensa de manua­les que abo­li­mos. Pero debe­mos enten­der que eran manua­les escri­tos en tiem­pos de gue­rra (…) Esas suge­ren­cias venían de esa reali­dad (la estra­te­gia mar­xista) y no para tiem­pos de paz y nor­ma­li­dad demo­crá­tica”.

Res­pecto a los manua­les de la CIA que espe­cí­fi­ca­mente reco­mien­dan y per­fec­cio­nan téc­ni­cas de tor­tura aclara: “nunca tuvi­mos nada que ver con los manua­les de la CIA”.

“Esta orga­ni­za­ción ha reci­bido audi­to­rías, fue revi­sada, estu­diada, inves­ti­gada más que nin­guna otra orga­ni­za­ción del Depar­ta­mento de Defensa. La con­clu­sión de cada uno de esos infor­mes ha sido: que el entre­na­miento de la escuela res­peta todas las regla­men­ta­cio­nes de entre­na­miento militar”.

Coro­nel Roy Trum­ble, ex Coman­dante de la SOA

“Cerrar la SOA aho­rra­ría millo­nes de dóla­res y qui­zás miles de vidas”

La última camada

Con la excep­ción de Bra­sil, Cuba, Haití y Nica­ra­gua, los gobier­nos y ejér­ci­tos de Amé­rica latina y el Caribe han hecho caso omiso a las con­tro­ver­sias y crí­ti­cas que rodean a la Escuela de las Amé­ri­cas. Todos ellos siguen enviando a sus sol­da­dos a edu­carse en la institución.

En 1998, 778 mili­ta­res de Argen­tina, Boli­via, Chile, Colom­bia, Costa Rica, Ecua­dor, El Sal­va­dor, Esta­dos Uni­dos, Gua­te­mala, Hon­du­ras, México, Nica­ra­gua, Para­guay, Perú, Repú­blica Domi­ni­cana, Uru­guay y Vene­zuela pasa­ron por las aulas y cam­pos de entre­na­miento en Fort Benning.

En Chile, el 21 de setiem­bre fue su pri­mer día en la base de Fort Ben­ning. Ves­ti­dos de manera infor­mal, par­ti­ci­pa­ron pacien­te­mente en una orien­ta­ción para recién lle­ga­dos. Apren­die­ron sobre acoso sexual, sobre sus dere­chos, sobre las reglas de la base mili­tar y sobre pla­nes para los pró­xi­mos 14 días.

Den­tro del edi­fi­cio, una car­te­lera home­na­jeando al ejér­cito chi­leno les estaba dando la bien­ve­nida. El panel lucía orgu­lloso una foto del gene­ral Augusto Pino­chet y el lema “Ejér­cito chi­leno: siem­pre ven­ce­dor, nunca ven­cido”.

Al ter­mi­nar la orien­ta­ción, salie­ron en malón. Apun­ta­ban direc­ta­mente hacia los auto­bu­ses que los lle­va­rían a sus hoga­res tem­po­ra­les, muchos de ellos en casas de fami­lia de la ciu­dad de Colum­bus, cer­cana a la base militar.

Cami­nando un poco más lento que el resto del grupo, José miraba hacia todos lados como si fuera un turista.

– ¿Qué te parece el curso?

– Bueno… intere­sante. Lo mejor es la posi­bi­li­dad de via­jar un poco y cono­cer el mundo… A otra gente.

Su ros­tro casi ado­les­cente era pura ener­gía, admi­ra­ción y sorpresa.

Junto a este grupo de chi­le­nos, las auto­ri­da­des de la SOA espe­ran que apro­xi­ma­da­mente otros 600 lati­noa­me­ri­ca­nos par­ti­ci­pen de sus cur­sos y entre­na­mien­tos en 1999.

Lo que espe­ran los acti­vis­tas de dere­chos huma­nos es que de esta nueva camada no surja nadie que pase a engro­sar sus lis­tas de acusados.

Siete perua­nos gra­dua­dos de la Escuela de las Amé­ri­cas fue­ron condenados

El pri­mero de octu­bre del 2010 siete perua­nos gra­dua­dos de la Escuela de las Amé­ri­cas fue­ron con­de­na­dos por ase­si­nato, secues­tro, desa­pa­ri­ción for­zada y par­ti­ci­pa­ción en dos masa­cres come­ti­das con­tra civi­les y en el ase­si­nato con­tra un radio perio­dista quien estaba denun­ciaba las vio­la­cio­nes de dere­chos huma­nos que se esta­ban cometiendo.

Durante uno de los jui­cios, José William Tena Jacinto, uno de los miem­bros del escua­drón de la muerte Grupo Colina, se dis­culpó con las fami­lias de las víc­ti­mas. Explicó que las tác­ti­cas de la gue­rra de baja inten­si­dad que el había apren­dido cuando era un joven sol­dado, hacían énfa­sis en que “hay que aca­bar con el enemigo” a expen­sas de los dere­chos huma­nos. Cuando se le pre­guntó que qué enten­día él por gue­rra de baja inten­si­dad, Tena sim­ple­mente res­pon­dió “es lo que ellos ense­ñan en la Escuela de las Américas”.

Los alum­nos de la Escuela de las Amé­ri­cas que fue­ron con­de­na­dos son: Vla­di­miro Mon­te­si­nos Torres, San­tiago Mar­tin Rivas, Nico­las Her­moza Rios de Bari, Juan Rivero Lazo, Car­los Pichi­lin­gue, Alberto Pinto Car­de­nes, y Fer­nando Rodri­guez Zabal­beas­coa. Sus sen­ten­cias van desde los 15 hasta los 25 años de prisión.Esta sen­ten­cia es un ejem­plo para las orga­ni­za­cio­nes de dere­chos huma­nos que luchan para que los abu­sa­do­res sean some­ti­dos a la justicia.

NO A LA MILITARIZACION DE EEUU EN AMERICA LATINA, SI A LA CULTURA DE PAZ

Lla­mado a Pro­tes­tar con­tra for­ma­ción mili­tar en la Escuela de las Amé­ri­cas

Entre el 18 y 21 de Noviem­bre de este año se rea­li­zará la vigi­lia anual frente a las puer­tas de la Escuela de las Amé­ri­cas (SOA) en Fort Ben­ning, Geor­gia, Esta­dos Uni­dos.


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El ENCUENTRO ENTRE LOS PUEBLOS DE AMERICAS

(Vene­zuela, junio 2010), un espa­cio de diá­logo y acción que reunió a lucha­do­res y lucha­do­ras por la paz de 19 paí­ses de nues­tro con­ti­nente, hace un lla­mado a rea­li­zar accio­nes del 18 al 21 de noviembre.

La bota mili­tar de EEUU busca apa­gar la luz de dig­ni­dad y sobe­ra­nía que se levanta desde el Sur. Gra­dua­dos de su Escuela de las Amé­ri­cas siguen su legado de gol­pes y masa­cres (Hon­du­ras 2009, Boli­via 2003, Vene­zuela 2002). Mien­tras tanto, EEUU está enviando cada vez más tro­pas a paí­ses de Amé­rica Latina, cons­truye y ocupa, cada vez más, bases mili­ta­res; lanza su Cuarta Flota a vigi­lar el con­ti­nente luego de man­te­nerla inac­tiva durante cua­tro déca­das, y aumenta la mili­ta­ri­za­ción de sus “misio­nes huma­ni­ta­rias”. Estas son las caras de la Nueva Escuela de las Amé­ri­cas en Amé­rica Latina.

Del 18 al 21 de noviem­bre se encon­tra­rán más de 20.000 per­so­nas frente a las puer­tas de a Escuela de las Amé­ri­cas (SOA) en Fort. Ben­ning, Georgia.

Invi­ta­mos a rea­li­zar accio­nes simul­tá­neas a lo largo y ancho de nues­tra Amé­rica para decir:

¡NO A SOA en Georgia!

¡NO A SOA en Amé­rica Latina!

¡SOMOS UNA SOLA AMÉRICA, en la lucha con­tra toda inje­ren­cia militar!

Las accio­nes que invi­ta­mos a orga­ni­zar van desde lo más sen­ci­llo y pequeño a lo más grande. Algu­nos ejemplos:

– Reco­lec­ción de fir­mas: car­tas a su Pre­si­dente, exi­giendo no más tro­pas a la SOA

– Mues­tra de videos

– Talle­res, cla­ses, tea­tros, cantos

– Colo­ca­ción de nom­bres de víc­ti­mas de SOA en luga­res públicos

– Dis­tri­bu­ción de mate­rial impreso: tríp­ti­cos, docu­men­tos, etc.

– Vigi­lias para recor­dar que quie­nes per­die­ron la vida en esta lucha siguen PRESENTES

– Pro­tes­tas en pla­zas, par­ques, frente a emba­ja­das de EEUU y bases militares

Para ayuda con mate­rial, ideas, apoyo y tam­bién para infor­mar­nos sobre sus acti­vi­da­des no duden en escri­bir­nos a los correos que acompañamos.

En soli­da­ri­dad y en lucha,

ESTE NOVIEMBRE, ¡SOMOS UNA SOLA AMÉRICA!

Equipo Lati­noa­me­ri­cano – Obser­va­to­rio de la Escuela de las Amé­ri­cas (SOAW) Lisa Sulli­van, Gabriela Uas­souf, Jimena Paz Oliva y Pablo Ruiz

Toma con­tacto con el Equipo de Amé­rica Latina… Aquí

___________________

[Fuente]

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Fuen­tes: Encuen­tro Norte Sur

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